INFRA ROJO
Tormenta negra del 15 de agosto de 2025: lecciones de
riesgo, resiliencia y vulnerabilidad en la CDMX
Por José Rafael Moya Saavedra (Maestro en Gestión Integral
de Riesgos, Universidad Ducens)
El 15 de agosto de 2025, la
Ciudad de México y su zona metropolitana enfrentaron uno de los episodios de
lluvias más intensos de su historia reciente. Con un saldo de 1,455
viviendas afectadas en al menos 14 colonias críticas, encharcamientos
masivos, retrasos en el Metro y daños materiales, el evento puso a prueba la
capacidad de respuesta del sistema urbano y de las instituciones encargadas de
la gestión de riesgos.
Aunque las precipitaciones
beneficiaron a las presas del Sistema Cutzamala y garantizaron el abasto
hídrico hasta 2026, la magnitud de los daños revela la persistente fragilidad
de la ciudad ante fenómenos hidrometeorológicos extremos.
Impactos principales
Inundaciones y afectaciones urbanas
- Colonias
severamente impactadas en Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza e
Iztacalco, con acumulaciones de agua de hasta 1 metro.
- Más
de 1,455 viviendas dañadas, con pérdidas materiales en colchones,
muebles y electrodomésticos.
- Afectaciones
viales y colapso parcial del drenaje en Iztapalapa, Azcapotzalco, Tláhuac
y Álvaro Obregón.
Transporte y movilidad
- Metro
CDMX: retrasos y marchas de seguridad en líneas 2, 3, 4, 9, A y B.
- Calles
principales como avenida de las Torres quedaron intransitables.
- Riego
elevado de accidentes por visibilidad reducida y vialidades anegadas.
Población vulnerable
- Adultos
mayores atrapados en casas bajas.
- Asentamientos
irregulares sin drenaje adecuados, con ingreso de aguas negras.
- Familias
con niños y personas con discapacidad enfrentaron mayores barreras
para evacuar.
- Acceso
desigual a apoyos: zonas marginadas recibieron ayuda con mayor
retraso.
Contexto histórico
- Tormenta
2017: 800 viviendas dañadas, menor en magnitud que 2025.
- Huracán
Grace 2021: más letal (Tula e Hidalgo), pero menor impacto urbano en
CDMX.
- Lluvias
de 1952: mayor devastación histórica, aunque comparables en
vulnerabilidad urbana.
El evento de agosto 2025 se ubica
entre los más intensos de la historia reciente de la CDMX, superando en
extensión y afectación a la mayoría de las lluvias de la última década.
Gestión de riesgos: avances y limitaciones
Avances
- Protocolo
de Temporada de Lluvias activado con antelación.
- Sistema
de Alerta Temprana con hasta 6 horas de anticipación.
- Inversión
preventiva: más de mil millones de pesos en desazolve, renovación de
drenaje y maquinaria.
- Brigadas
interinstitucionales desplegadas antes, durante y después del evento.
Limitaciones
- El
drenaje urbano sigue siendo insuficiente frente a lluvias extremas.
- Persistencia
de acciones reactivas (drenar, atender, reparar) más que
preventivas.
- Falta
de retroalimentación post-evento para ajustar protocolos y
políticas públicas.
- Brechas
sociales en la distribución de apoyos y mecanismos de protección.
Análisis con marcos internacionales
ISO 31000
- Identificación:
avances en monitoreo meteorológico.
- Tratamiento
del riesgo: acciones preventivas (desazolve, infraestructura), pero
insuficientes.
- Comunicación:
alertas naranjas y amarillas, efectivas pero aún tardías.
- Revisión:
pendiente un sistema estructurado de lecciones aprendidas.
Marco de Sendai
- Comprender
el riesgo: focalización de alertas por alcaldía.
- Gobernanza:
coordinación interinstitucional, pero débil inclusión comunitaria.
- Inversión
en resiliencia: mejora de infraestructura, aunque con límites.
- Reconstruir
mejor: rezagos en recuperación social y atención en colonias
marginadas.
Conclusión
La “tormenta negra” del 15
de agosto de 2025 evidencia que la CDMX avanza hacia un modelo de gestión
prospectiva, pero aún atada a la lógica reactiva.
- Lo
positivo: niveles hídricos altos en presas, sistemas de alerta
mejorados, inversión en drenaje.
- Lo
negativo: infraestructura aún rebasada, vulnerabilidad social
persistente, brechas en la atención post-desastre.
Para consolidar un enfoque integral de riesgos, es
imprescindible:
- Fortalecer
resiliencia estructural y social.
- Incluir
a comunidades vulnerables en la planificación y toma de decisiones.
- Integrar
retroalimentación continua en protocolos y planes.
- Aplicar
plenamente la ISO 31000 y el Marco de Sendai, no solo como referencia,
sino como eje rector de la política pública.
La lección es clara: no basta
con prevenir parcialmente ni con responder de forma reactiva. Una ciudad
resiliente se construye anticipando, reduciendo vulnerabilidades y garantizando
que la protección llegue primero a quienes más lo necesitan.
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