jueves, 25 de diciembre de 2025

 

INFRA ROJO

La corrupción erosiona el último dique contra el hambre

Por José Rafael Moya Saavedra

Hay políticas públicas que fallan y políticas públicas que, al fallar, dejan a la gente sin qué comer. El sistema de abasto social pertenece a esta segunda categoría. No es un programa más: es el último dique entre millones de hogares pobres y el hambre abierta. Cuando ese dique se fisura por corrupción, el daño no es administrativo; es humano, silencioso y acumulativo.

Durante décadas, las tiendas comunitarias —antes Diconsa, hoy Tiendas del Bienestar— cumplieron una función elemental: garantizar la presencia mínima de alimentos básicos en territorios donde el mercado no llega o llega caro. No resolvían la pobreza, pero la contenían. Eran una infraestructura modesta, imperfecta, pero vital. Por eso, su colapso no se mide en balances contables, sino en platos vacíos.

El dique simbólico y material

El discurso oficial presenta al programa como un emblema moral: precio justo al productor, alimentos baratos al consumidor, soberanía alimentaria. En el papel, la narrativa es impecable. En el territorio, la escena se repite: anaqueles vacíos, tiendas abiertas sin mercancía, encargados que confiesan que "el pedido no llega". El contraste no es anecdótico; es estructural.

La corrupción no aparece aquí como un acto aislado de rapiña, sino como un sistema de drenaje. El presupuesto fluye hacia contratos inflados, intermediarios privilegiados y esquemas de simulación; el alimento, en cambio, no fluye hacia las comunidades. Cada peso que se queda en el camino es un kilo de maíz que no llega, un frijol que no se vende, una familia que reduce o salta comidas. Cuando la Auditoría Superior de la Federación documenta desvíos por más de 900 millones de pesos en tiendas del Bienestar, esas cifras dejan de ser una abstracción contable: describen el trayecto del dinero que se extravió antes de transformarse en alimento.

Del contrato fantasma al plato vacío

Las irregularidades documentadas por la Auditoría Superior de la Federación no son abstracciones técnicas. Cuando se detectan sobreprecios, pagos por bienes no entregados o competencia simulada, lo que está en juego no es solo la legalidad del proceso, sino la integridad del abasto. El efecto final es sencillo y brutal: el dinero público no se transforma en alimentos disponibles.

En los estados de Sinaloa, Oaxaca y Quintana Roo, encargados y vecinos de las tiendas reportan periodos de tres y hasta cuatro semanas sin surtido, una espera silenciosa que redefine el hambre como rutina. Lo que en la jerga administrativa se llama "retraso en distribución" significa, en la práctica, que un niño se acuesta sin cena. Así, la corrupción actúa como un multiplicador de vulnerabilidad. En contextos de inflación alimentaria, inseguridad en rutas, sequías o control territorial del crimen, la tienda pública era el último amortiguador. Al fallar, las comunidades quedan expuestas al mercado privado —cuando existe— o al aislamiento absoluto —cuando no existe—. El hambre no llega de golpe; se instala por desgaste.

Territorios donde el hambre se normaliza

El daño es desigual. En zonas urbanas populares, el desabasto erosiona la confianza y obliga a pagar más. En regiones rurales e indígenas, el impacto es existencial. Allí, la tienda pública no es una opción entre varias: es la única. Cuando cierra o se vacía, no hay sustituto cercano. Caminar kilómetros o pagar precios más altos no es una molestia; es una barrera irrecuperable.

Con el tiempo, el desabasto se normaliza. Se ajusta la dieta, se reducen porciones, se eliminan proteínas. La estadística nacional puede seguir mostrando mejoras agregadas, mientras en el territorio se incuban bolsas de inseguridad alimentaria grave. La corrupción, entonces, no solo roba recursos: reconfigura el mapa del hambre.

El daño político y moral

Hay un segundo efecto, menos visible pero igual de corrosivo: la pérdida de confianza. Cuando el Estado promete abasto y entrega anaqueles vacíos, rompe un pacto básico. La política social deja de sentirse como un derecho y se percibe como una ficción administrada. En colonias populares de la Ciudad de México y en comunidades rurales de Sinaloa, Oaxaca o Quintana Roo, la frase se repite: "la tienda está abierta, pero no hay nada". Esa escena cotidiana vale más que cualquier discurso.

En ese vacío simbólico entran otros actores: intermediarios abusivos que revenden más caro, redes clientelares que condicionan el acceso a despensas y economías ilegales que se ofrecen como "solución" donde el Estado se retira. La continuidad del modelo Segalmex bajo otro nombre no solo perpetúa errores; legítima el cinismo. Cambia el rótulo, no la lógica. Y cuando el hambre se administra con discurso mientras el presupuesto se privatiza en contratos inflados, el daño es doble: material y ético.

El último dique

Un sistema de abasto que funcionara —aun con limitaciones— sería un dique contra la hambruna en tiempos de crisis. Precisamente por eso es tan codiciado. No se saquea lo irrelevante; se saquea lo estratégico. La corrupción en el abasto no es un accidente: es una disputa por el control del alimento subsidiado, por cada kilo de maíz y frijol que puede convertirse en negocio para unos o en cena para otros.

Defender ese dique implica algo elemental: que el dinero llegue a los alimentos y los alimentos a la gente. Todo lo demás —narrativas, relanzamientos, campañas— es accesorio. Mientras la Auditoría Superior de la Federación documenta desvíos millonarios y las comunidades reportan semanas con tiendas vacías, la grieta sigue creciendo. “El hambre no irrumpe con estruendo; avanza despacio, como el agua que se filtra por una grieta. Cuando se vuelve visible, casi siempre es porque ya nadie quiso repararla.”

Referencias (APA 7)

Auditoría Superior de la Federación. (2023). Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2022: Diconsa, Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) y Programa de Abasto Rural. ASF.

Auditoría Superior de la Federación. (2024). Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2023. ASF.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2022). Medición de la pobreza en México 2020–2022. CONEVAL.

Gobierno de México. (2023, 19 de octubre). Decreto por el que se crea el organismo público descentralizado Alimentación para el Bienestar. Diario Oficial de la Federación.

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2024). Programa de Abasto Rural y Tiendas del Bienestar: Objetivos, cobertura y operación. Gobierno de México.

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2023). Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe. FAO.

Animal Político. (2023). Segalmex: El mayor caso de corrupción del sexenio y sus efectos en el abasto de alimentos. Animal Político.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. (2023). La red de empresas y contratos detrás del sistema de abasto social. MCCI.

El Universal. (2024). Tiendas del Bienestar: Anaqueles vacíos, retrasos y promesas incumplidas. El Universal.

La Jornada. (2024). Comunidades rurales denuncian desabasto persistente en Tiendas del Bienestar. La Jornada.

Sen, A. (1981). Poverty and famines: An essay on entitlement and deprivation. Oxford University Press.

Wisner, B., Blaikie, P., Cannon, T., & Davis, I. (2004). At risk: Natural hazards, people’s vulnerability and disasters (2nd ed.). Routledge.

 

lunes, 22 de diciembre de 2025

 

INFRA ROJO

Popocatépetl hoy: cuando el volcán recuerda que el riesgo no duerme

Por José Rafael Moya Saavedra

Hoy el día amaneció distinto en el centro del país.

No por una catástrofe, ni por un cambio abrupto de fase, sino por algo más sutil y, por eso mismo, más revelador: el Popocatépetl volvió a hacerse presente.

Dec 21, 2025: Popocatepetl Volcano Erupting with Serious Ash Emissions

https://youtu.be/yzBjfAs5Chc?si=vHvSU6MmCUrBB6kg

Desde las primeras horas, las emisiones de vapor, gases y ceniza fueron más visibles. La pluma se elevó con fuerza suficiente para recordar —a quienes viven bajo su sombra— que el volcán no es un fondo del paisaje, sino un actor permanente del territorio. Las imágenes circularon rápido, como suele ocurrir, y con ellas regresaron las preguntas: ¿está empeorando?, ¿hay riesgo inminente?

La respuesta oficial, hasta ahora, es clara: actividad elevada, pero dentro de los escenarios previstos, de acuerdo con el monitoreo permanente del Centro Nacional de Prevención de Desastres y las coordinaciones de protección civil estatales.

Actividad alta, no fuera de control

El Popocatépetl se mantiene en Semáforo de Alerta Volcánica Amarillo Fase 2, una condición que describe un volcán activo, vigilado y sin indicios técnicos de escalamiento inmediato a Fase 3 ni de preparación formal de evacuaciones masivas (CENAPRED, reporte diario).

Esta fase implica sismicidad volcánica local frecuente, exhalaciones continuas con vapor de agua, gases y ceniza, explosiones esporádicas de baja a moderada intensidad y la posibilidad de caída ligera de ceniza en poblaciones cercanas, un escenario ampliamente documentado en el historial reciente del volcán (UNAM, Instituto de Geofísica).

Lo ocurrido en las últimas horas

En el último corte de monitoreo se han contabilizado alrededor de 30 a 32 exhalaciones en 24 horas, acompañadas por emisiones de vapor de agua, gases volcánicos y, en algunos pulsos, ceniza, además de tremor volcánico sostenido con una duración acumulada cercana a los 70–80 minutos (CENAPRED).

Asimismo, se han registrado explosiones moderadas con columnas de ceniza que han alcanzado desde varios cientos de metros hasta cerca de dos kilómetros sobre el cráter, con dispersión variable en función de la dirección del viento, un comportamiento consistente con la fase actual del semáforo volcánico (Coordinación Nacional de Protección Civil).

La ceniza: impacto cotidiano, no espectacular

El principal efecto se ha manifestado fuera del cráter. La caída de ceniza se ha reportado o previsto en la ciudad de Puebla, su zona metropolitana, el Valle de Atlixco y regiones de las sierras Norte y Nororiental, con posible alcance a otras entidades del centro del país dependiendo de las condiciones atmosféricas (Gobierno de Puebla; Servicio Meteorológico Nacional).

Modelos de dispersión atmosférica, utilizados de forma regular para el seguimiento de emisiones volcánicas, indican trayectorias predominantes hacia el norte y noreste en episodios recientes, lo que explica la afectación intermitente en zonas de Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz (Draxler & Hess; SMN).

Recomendaciones que no son ritual, sino gestión del riesgo

Las recomendaciones oficiales permanecen sin cambios porque siguen siendo proporcionales al escenario actual: mantener una distancia mínima de 12 km respecto al cráter, proteger vías respiratorias y ojos ante la ceniza, resguardar agua y alimentos, y atender exclusivamente la información emitida por autoridades de protección civil (CENAPRED; CNPC).

No se trata de alarmar, sino de reducir impactos acumulativos en salud, servicios y movilidad ante una actividad que, aunque controlada, no es inocua.

Infra Rojo: la lectura de fondo

Lo que ocurre hoy no es una anomalía geológica, sino un recordatorio político y territorial.
El Popocatépetl no se activó: nunca ha dejado de estarlo.

Lo que estos episodios ponen en evidencia es que México sigue gestionando el riesgo como si fuera una interrupción ocasional, cuando en realidad forma parte de una condición permanente del territorio, ampliamente documentada por la ciencia y asumida en el papel por las instituciones.

La pregunta no es si el volcán cambiará de fase mañana.

La pregunta es si estamos preparados para vivir, producir y gobernar en un entorno donde el riesgo no duerme, solo se administra.

Referencias

Centro Nacional de Prevención de Desastres. (2025). Reporte diario de monitoreo del volcán Popocatépetl. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cenapred

Coordinación Nacional de Protección Civil. (2025). Semáforo de alerta volcánica y recomendaciones para el volcán Popocatépetl. Gobierno de México. https://www.gob.mx/proteccioncivil

Draxler, R. R., & Hess, G. D. (1998). An overview of the HYSPLIT_4 modelling system for trajectories, dispersion, and deposition. NOAA Technical Memorandum ERL ARL-224.  

Gobierno del Estado de Puebla. (2025). Avisos y comunicados por caída de ceniza del volcán Popocatépetl. https://www.puebla.gob.mx

Servicio Meteorológico Nacional. (2025). Pronóstico de vientos y dispersión de ceniza volcánica. Comisión Nacional del Agua. https://smn.conagua.gob.mx

Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Geofísica. (2024). Monitoreo y análisis científico del volcán Popocatépetl. https://www.igeofisica.unam.mx

United States Geological Survey. (2024). Volcano Hazards Program. https://www.usgs.gov/programs/VHP

 

domingo, 21 de diciembre de 2025

 

INFRA ROJO

El impuesto al trabajo: la nueva línea roja fiscal

Por José Rafael Moya Saavedra

Lo que está ocurriendo en varios estados del país no es un simple ajuste tributario ni una discusión técnica sobre finanzas públicas. Es el arranque de una rebelión empresarial estatal frente a una forma de recaudar que decidió cargar el costo del gobierno directamente sobre el empleo formal, y hacerlo, además, sin diálogo político.

El Impuesto Sobre Nómina (ISN) se ha convertido en el instrumento favorito de los gobiernos estatales para compensar deuda, gasto creciente y falta de ingresos federales. No porque sea el más justo, sino porque es el más fácil: se cobra de inmediato, es difícil de evadir y recae sobre quienes ya cumplen. El problema es que no grava utilidades ni riqueza, grava el trabajo.

Cuando el impuesto castiga al empleo

A diferencia de otros gravámenes, el ISN no distingue si una empresa gana o pierde. Cada punto porcentual adicional encarece cada puesto de trabajo formal, golpea primero a las MiPyMEs y termina premiando, de manera indirecta, a la informalidad que no lo paga.

En Yucatán, casi 200 empresarios de 17 organismos —que aseguran representar alrededor del 95% del PIB estatal— se reunieron para rechazar un aumento al ISN que califican como un abuso recaudatorio, advirtiendo además sobre una deuda estatal que consideran desbordada. El alza propuesta equivale a un incremento cercano al 40% de la tasa, con un impacto directo en contratación, costos operativos y planes de inversión, especialmente en comercio y servicios.

En Nuevo León, cámaras como Coparmex y Caintra se levantaron contra un incremento de alrededor del 33% al ISN. El argumento fue claro: subir el impuesto al trabajo frenaría inversión y empleo en uno de los estados más industrializados del país. La presión fue tal que el gobierno estatal tuvo que anunciar la reversión del alza, manteniendo la tasa por debajo del 3%.

En Quintana Roo, aunque el debate se da en un entorno distinto, el patrón se repite: inconformidad empresarial por el uso del ISN y otros cobros para financiar endeudamiento y megaproyectos locales, con escasa claridad sobre el impacto real en empleo y competitividad.

El problema no es solo cuánto, sino cómo

El punto de quiebre no es únicamente la tasa. Es el cero diálogo.

En Yucatán, el Consejo Coordinador Empresarial denunció que el aumento al ISN se planteó sin consulta previa, afectando a quienes apuestan por la formalidad mientras la informalidad permanece intacta. En Nuevo León, aunque se lograron mesas con partidos y se frenó el alza, persiste la percepción de que las decisiones fiscales se toman de manera unilateral, trasladando cargas sin certidumbre.

Organismos nacionales como Coparmex advierten un patrón preocupante: más presión recaudatoria estatal, casi ninguna compensación en servicios, seguridad o facilidades administrativas, y procesos de negociación cortos, reactivos y opacos.

El mensaje que reciben las empresas es claro: pagar más sin saber para qué, y sin participar en la decisión.

Nuevo León: cuando el impuesto toca fondo político

El caso de Nuevo León es revelador porque muestra que el ISN sí tiene límite político cuando se toca directamente al empleo.

Ahí confluyeron tres factores:

  • unidad real de organismos empresariales,
  • una narrativa centrada en competitividad y empleo,
  • y presión pública que elevó el costo político del aumento.

No se trató solo de protestar. El empresariado documentó el impacto, llevó el tema a medios, se sentó con el Congreso y el Ejecutivo y forzó una negociación real. El resultado fue una marcha atrás. La lección es incómoda para otros estados: cuando el impuesto castiga al trabajo y hay articulación, el gobierno retrocede.

El acoso fiscal como telón de fondo

Aunque el ISN es el corazón del conflicto, no actúa solo. En varios estados, el aumento o intento de aumento al impuesto al trabajo viene acompañado de alzas al predial, derechos turísticos, impuestos ambientales y mayores cargas administrativas. El patrón es claro: cuando subir el ISN genera resistencia, se buscan vías paralelas para recaudar.

El efecto agregado es el mismo: operar formalmente es cada vez más caro. No es una política de desarrollo; es recaudación por saturación.

Gobierno voraz, diálogo ausente

El problema de fondo no es que los estados recauden. Es cómo lo hacen.

No estamos frente a estados pobres, sino frente a gobiernos que eligen el camino políticamente más sencillo: cobrarle al trabajo formal, el único que no puede esconderse, mientras la evasión, la informalidad y el gasto ineficiente siguen sin tocarse.

Subir el impuesto al trabajo sin diálogo, sin evaluación de impacto laboral y sin transparencia sobre el uso de los recursos no es una política fiscal responsable. Es trasladar el costo del mal gobierno a quienes todavía sostienen la economía formal.

Colofón

El impuesto al trabajo se ha convertido en el atajo fiscal de los gobiernos estatales.
Pero no hay recaudación sostenible si se castiga al empleo formal y se rompe el diálogo.
Cuando el Estado decide financiarse gravando al trabajo —no a la evasión, no a la informalidad, no al despilfarro—, no fortalece sus finanzas: erosiona su futuro, debilita la inversión y pone en riesgo la estabilidad de miles de empleos que todavía sostienen la economía formal.

Referencias 

Confederación Patronal de la República Mexicana. (2024). Posicionamiento sobre el incremento al Impuesto Sobre Nómina y su impacto en el empleo formal. Coparmex.

Confederación Patronal de la República Mexicana. (2025). Diagnóstico nacional sobre presión fiscal estatal y competitividad. Coparmex.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE): Resultados trimestrales. INEGI.

Instituto Mexicano para la Competitividad. (2024). Índice de Competitividad Estatal 2024. IMCO.

Secretaría de Hacienda y Crédito Público. (2024). Finanzas públicas estatales y municipales. Gobierno de México.

Organización Internacional del Trabajo. (2023). Global Wage Report 2022–23: The impact of inflation and COVID-19 on wages and purchasing power. OIT.

Banco Mundial. (2022). Subnational taxation and economic growth: Evidence from emerging economies. World Bank Group.

Centro de Investigación Económica y Presupuestaria. (2024). Deuda subnacional y riesgos fiscales en México. CIEP.

México Evalúa. (2024). La calidad del gasto público en los estados: retos de sostenibilidad y rendición de cuentas. México Evalúa.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2023). Taxing Wages 2023. OCDE.

 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

 

INFRA ROJO

Bienestar, ¿para quién?

El frijol del Bienestar: precio prometido, acopio fallido y utilidades privadas

Por José Rafael Moya Saavedra

En Zacatecas y Durango hay frijol. Mucho frijol. Hay cosechas históricas, buenos temporales y cifras que el propio gobierno presume como éxito de la soberanía alimentaria. Lo que no hay —o no funciona— es el eslabón que debía convertir esa abundancia en ingreso digno: el acopio federal a Precio de Garantía.

El resultado es un déjà vu que ya vimos con el maíz y que ahora se confirma con el frijol:
precio anunciado de 27 pesos por kilo, precio real en el campo de 5 a 10 pesos, bodegas cerradas, centros saturados y productores obligados a rematar su cosecha para poder comer.

No es una anomalía del mercado. Es un mecanismo.

Lo que se prometió

Para el ciclo 2025, el gobierno federal anunció un Precio de Garantía de 27 pesos por kilo, ligado a Segalmex/Alimentación para el Bienestar y al llamado Frijol del Bienestar, destinado a la red de Tiendas del Bienestar.

En Zacatecas se prometieron 52 centros de acopio, compras de hasta 15 toneladas por productor, pagos rápidos y una captación estimada de 60 a 80 mil toneladas como ancla de precio.
En Durango se habló de un esquema “histórico”, con mercado asegurado para hasta 115 mil toneladas, de las cuales 27 a 40 mil serían adquiridas directamente por Alimentación para el Bienestar.

El mensaje fue contundente: precio justo, sin coyotes, sin intermediarios.

Lo que ocurre en territorio

En la práctica, los centros de acopio no operan como se anunció. Muchos abren solo en papel; otros están saturados con frijol viejo o fertilizante; los cupos son mínimos y los pagos se difieren. El Estado compra tarde y poco, justo cuando el productor necesita liquidez inmediata.

En ese vacío entra el verdadero regulador del precio: el intermediario con efectivo.

Frijol 2025: precio de garantía vs realidad

(Cifras con corte diciembre 2025; rangos y estimaciones debido a la falta de consolidación oficial)

Estado

Cosecha estimada

Capacidad oficial de acopio

Volumen realmente acopiado

Precio prometido

Precio real al productor

Protesta

Zacatecas

350–400 mil t (récord histórico)

52 centros; meta 60–80 mil t

Marginal: solo un centro operando parcialmente

27 pesos/kg

5–7 pesos/kg

Bloqueos, toma del Congreso, costales vaciados

Durango

160–180 mil t

Compra anunciada de 27–40 mil t

3–4 mil t al arranque; ≈15 mil t al cierre

27 pesos/kg

8–10 pesos/kg

Bloqueos carreteros y presión institucional

El cuadro revela el núcleo del problema: el Precio de Garantía existe en el discurso, no en el volumen comprado.

Recuadro legal / técnico

Reglas de operación: el límite viene de fábrica

El propio Acuerdo de Reglas de Operación del Programa de Precios de Garantía fija, para 2025, un tope máximo de 15 toneladas de frijol por pequeño productor a 27 mil pesos la tonelada, aplicable solo hasta 30 hectáreas de temporal o 5 de riego por ciclo agrícola.

En papel, el esquema parece generoso. En la práctica, cuando esos topes se cruzan con el presupuesto aprobado, el universo real de compra federal alcanza apenas una fracción de la cosecha nacional, que supera las 700 mil toneladas.

Las propias reglas reconocen además que el acopio tiene como destino prioritario abastecer a Diconsa y “otros destinos prioritarios”, no retirar del mercado toda la producción campesina.

Dicho de otra forma: el sistema está diseñado para comprar poco. Incluso si bodegas, pagos y logística funcionaran a la perfección, la mayoría del frijol seguiría quedando fuera del Precio de Garantía, expuesto al coyote y al oligopsonio de empacadoras.

Récord de cosecha y hambre campesina

Zacatecas, Durango y Chihuahua concentran buena parte de una producción nacional que rebasa las 700 mil toneladas de frijol. Sin una política eficaz de comercialización, esa abundancia derrumba el precio.

El diseño oficial supone que el Estado comprará una fracción relevante de la cosecha. Cuando eso no ocurre —o ocurre tarde— la sobreoferta queda en manos de intermediarios con liquidez, y todo el riesgo se traslada al productor.

El doble filo es evidente:

  • El gobierno presume frijol barato y soberanía alimentaria.
  • El campesino vende a pérdida, compromete la siguiente siembra y queda sin ingreso suficiente para subsistir.

Donde se queda la utilidad del frijol

Si el frijol no le deja al productor, sí le deja a alguien. La utilidad que se pierde en el campo no se evapora: se concentra en empresas perfectamente identificables, beneficiadas por la compra parcial del Estado.

Empacadoras: el oligopsonio silencioso

El mercado del frijol está dominado por pocas empacadoras con poder de compra, entre ellas:

  • Verde Valle
  • La Costeña / Cazerola
  • La Gran Cosecha
  • Empacadoras regionales que colocan marca blanca en supermercados

Estas empresas compran frijol a 5–12 pesos por kilo, directa o indirectamente, y lo venden en anaquel a precios equivalentes a 50–60 pesos por kilo.

No asumen riesgo climático ni productivo. Capturan el valor porque el Estado no entra a comprar el volumen suficiente a 27 pesos.

Esto no es libre mercado: es oligopsonio.

Comercializadoras ligadas a Bienestar

Pese al discurso de compras directas, Alimentación para el Bienestar se apoya en comercializadoras que intermedian grandes volúmenes. Auditorías e investigaciones han señalado a empresas como:

  • Familyduck
  • Grupo Pelmu
  • Todologos.com

Compran barato en mercado deprimido y venden al Estado mediante contratos públicos.
El margen que no llega al campesino sí llega a estas empresas.

Logística: los “fletes del hambre”

El traslado y almacenamiento del frijol está concentrado en empresas logísticas con contratos millonarios —como Servicios Integrales de Logística (SIL)— que cobran aunque el sistema falle.

Si el acopio se retrasa:

  • el productor pierde valor,
  • la logística factura igual.

El riesgo se queda abajo. La utilidad, arriba.

La ecuación real del Frijol del Bienestar

  1. El productor siembra con la promesa de 27 pesos
  2. El Estado compra tarde y poco
  3. El coyote paga 5–10
  4. La empacadora vende caro
  5. La comercializadora factura al Estado
  6. La logística cobra su traslado

El único que pierde siempre es el campesino.

Bienestar, ¿para quién?

El patrón es claro y se repite: cosecha alta + acopio limitado + precio tirado + protesta social.

No es un error técnico. Es un riesgo diseñado.

Mientras no se garantice acopio suficiente, oportuno y directo, el bienestar seguirá llegando a los anaqueles y a los spots oficiales, pero no a las parcelas.

Eso no es soberanía alimentaria. Es bienestar corporativo con etiqueta social.

Referencias

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2024). Precios de garantía a productos alimentarios básicos. Gobierno de México.
https://www.gob.mx/agricultura

Alimentación para el Bienestar. (2024). Reglas de operación del Programa de Abasto Rural. Diario Oficial de la Federación.
https://www.dof.gob.mx

Auditoría Superior de la Federación. (2023). Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2022: Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex). ASF.
https://www.asf.gob.mx

Auditoría Superior de la Federación. (2024). Seguimiento a observaciones del programa Segalmex–Diconsa. ASF.
https://www.asf.gob.mx

La Jornada. (2025, diciembre). Productores de frijol protestan por centros de acopio cerrados y precios de remate en Zacatecas.
https://www.jornada.com.mx

El Universal. (2025, diciembre). Frijoleros denuncian incumplimiento del precio de garantía; venden hasta en 7 pesos el kilo.
https://www.eluniversal.com.mx

Reforma. (2025, diciembre). Falla acopio federal y desploma precio del frijol en el norte del país.
https://www.reforma.com

Milenio. (2025, diciembre). Bloqueos carreteros por crisis del frijol en Durango y Zacatecas.
https://www.milenio.com

Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA). (2024). Situación del mercado del frijol en México. Cámara de Diputados.
https://www.cedrssa.gob.mx

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). (2023). Evaluación de programas de abasto y precios de garantía.
https://www.coneval.org.mx

Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2023). Agricultural price volatility and smallholder vulnerability. FAO.
https://www.fao.org

Garduño, R., & Méndez, E. (2023). Intermediación, precios de garantía y captura de valor en granos básicos. La Jornada Investigaciones.
https://www.jornada.com.mx

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. (2023). Segalmex: redes de proveedores y fallas estructurales del nuevo modelo alimentario.
https://contralacorrupcion.mx

Compranet. (2024). Contratos de servicios de transporte y logística para el abasto de granos. Gobierno de México.
https://www.gob.mx/compranet

ASF. (2023). Contratación de servicios logísticos en programas de abasto social. Auditoría Superior de la Federación.
https://www.asf.gob.mx

 


martes, 16 de diciembre de 2025

 

INFRA ROJO

Bienestar para quién

Los productos sociales que pagan barato al campesino y enriquecen a los maquiladores

Por José Rafael Moya Saavedra

En las Tiendas del Bienestar, una barra de chocolate, un frasco de miel o un sobre de café soluble llevan algo más que un precio accesible. Llevan un mensaje: este producto ayuda al pequeño productor. La marca “Bienestar” funciona como un sello moral. No es solo alimento; es una promesa de justicia social, comercio justo y ruptura con los viejos intermediarios.

Pero detrás de esa etiqueta se abre una pregunta incómoda: ¿quién captura realmente el valor de los Productos del Bienestar?

Este reportaje reconstruye contratos, precios, volúmenes y actores para mostrar que, en varios de los principales productos del programa, el pequeño productor sigue vendiendo barato, mientras el valor agregado se concentra en empresas privadas con contratos públicos millonarios, ahora legitimadas por una narrativa social.

El discurso: sin intermediarios, precio justo

Desde su lanzamiento formal en 2025, el gobierno federal ha presentado los Productos del Bienestar como parte de una política de soberanía alimentaria. El discurso es consistente: compra directa a pequeños productores, eliminación de intermediarios, pago de precio justo y venta a bajo costo al consumidor final.

En el papel, el modelo parece virtuoso. En la práctica, la cadena productiva cuenta otra historia.

Café del Bienestar: el productor asume el riesgo

En regiones cafetaleras de Veracruz, Oaxaca y Puebla, organizaciones de productores han denunciado que el Café del Bienestar paga alrededor de 4,500 pesos por quintal de café pergamino, mientras el mercado local ha alcanzado precios de hasta 6,000 pesos. La diferencia representa cerca de 25% menos ingreso y, en muchos casos, no cubre los costos reales de producción.

Mientras el productor vende barato, la industrialización y el envasado del café soluble se concentran en Café Tostado de Exportación, S.A. de C.V. (Catoex), empresa que recibió contratos públicos por hasta 118.7 millones de pesos, mediante procesos de invitación restringida. En esos mismos procesos participaron Cafiver y Cafés Finos de Córdoba, firmas veracruzanas históricamente ligadas entre sí y señaladas en investigaciones relacionadas con el desfalco de Segalmex.

El esquema es claro: el productor asume el riesgo del precio; la empresa maquiladora asegura el margen. El intermediario no desapareció: cambió de forma.

Derecho de réplica

Lo que dice Alimentación para el Bienestar

Tras la publicación de los primeros reportajes críticos, la Secretaría de Alimentación para el Bienestar envió una respuesta escrita en la que defendió el esquema del Café del Bienestar. La dependencia afirmó que el precio pagado al productor se definió en noviembre de 2024, a partir de “un estudio de mercado” y de al menos dos reuniones con organizaciones que agrupan a unas 64 cooperativas y cerca de 15 mil caficultores. Según su versión, en ese momento el precio no estaba por debajo de los valores del mercado; el desfase se habría producido posteriormente, cuando las cotizaciones internacionales alcanzaron “los niveles más altos en 47 años”.

La Secretaría sostuvo también que “no tiene registro” de inconformidades formales por parte de productores respecto al precio pagado, y justificó la adjudicación del contrato a Catoex señalando que fue seleccionada tras cotizar con tres empresas y ofrecer “las mejores condiciones”, incluyendo maquila, logística y traslado a puntos de entrega.

La respuesta oficial introduce matices sobre el momento en que se fijó el precio y sobre la existencia de reuniones con organizaciones de productores. Sin embargo, no desmonta el problema estructural: el riesgo de la subida de precios lo absorbió el productor, mientras el contrato con la maquiladora quedó blindado durante todo el año. El Estado conserva la discrecionalidad para fijar precios y seleccionar empresas, pero desconoce inconformidades que sí han sido documentadas públicamente en la prensa local y por organizaciones cafetaleras.

Chocolate del Bienestar: impacto simbólico, escala mínima

El Chocolate del Bienestar ha sido presentado como símbolo del rescate del cacao mexicano y del fortalecimiento de comunidades campesinas de Tabasco y Chiapas. Sin embargo, los datos muestran un impacto limitado.

E            l programa compra menos del 1% de la producción nacional de cacao, lo que reduce de manera significativa su capacidad para modificar ingresos campesinos de forma estructural. La maquila de la barra se concentra en Grupo Industrial CACEP, la mayor procesadora de cacao del sureste, ubicada en la Hacienda Jesús María, en Comalcalco.

El valor agregado —procesamiento, empaquetado y comercialización— se genera fuera de las comunidades productoras. El cacao se compra como materia prima; la ganancia se produce en otro punto de la cadena.

Maíz y harina: el viejo actor con nuevo empaque

En el componente de maíz, Minsa Industrial recibió un contrato por 346 millones de pesos para transformar hasta 60 mil toneladas de maíz en harina nixtamalizada dentro del programa Maíz para Todos. El dato resulta políticamente incómodo: mientras el discurso oficial critica la concentración histórica del mercado del maíz, la operación descansa en uno de los actores dominantes de ese mismo mercado.

El resultado es un modelo híbrido: compra pública con narrativa social, transformación privada concentrada y productor sin poder real de negociación sobre precios o condiciones.

Abasto rural: concentración y opacidad

En el Programa de Abasto Rural, investigaciones periodísticas han documentado una alta concentración del presupuesto en pocas empresas proveedoras. Firmas con observaciones previas de la Auditoría Superior de la Federación continúan recibiendo contratos, mientras otras de reciente creación capturan porcentajes relevantes del gasto.

No existe una lista pública consolidada de proveedores ni una trazabilidad clara por producto. Tampoco hay padrones abiertos que permitan identificar qué productores participan, en qué condiciones y con qué precios.

¿Cuánto del campo pasa por el Bienestar?

Más allá del discurso, los volúmenes permiten dimensionar el alcance real del programa.

En el caso del café, el propio gobierno reconoce que han participado 6,646 productores y que se han acopiado 913 toneladas para el Café del Bienestar. Es una cifra relevante para la narrativa oficial, pero marginal frente al volumen total de café que produce el país. El grueso de la cafeticultura mexicana sigue dependiendo de otros compradores, condiciones y precios.

En frijol, para 2025 se estima una producción nacional de alrededor de 350 mil toneladas. El esquema de acopio oficial plantea comprar cerca de 60 mil toneladas, es decir, alrededor del 17% del total. En el mejor escenario, el Estado compra una sexta parte del frijol producido; el resto permanece expuesto a la volatilidad del mercado y a la presión de precios a la baja.

En miel, los datos oficiales sobre el volumen específico de Miel del Bienestar aún no son precisos. Programas asociados hablan de apoyar a una parte importante de apicultores en estados como Yucatán y Chiapas, donde la producción conjunta supera las diez mil toneladas. Aun así, frente a una producción nacional de varias decenas de miles de toneladas, el volumen adquirido por esquemas de Bienestar representa solo una fracción, mientras la mayor parte de la miel mexicana sigue fluyendo hacia exportadores privados y mercados convencionales.

Cuando se miran los volúmenes relativos, los Productos del Bienestar aparecen más como una cuña política y simbólica en cada cadena que como un cambio estructural. El Estado no reemplaza al mercado: lo bordea, compra una fracción de la producción y, en esa fracción, conserva la capacidad de fijar precios y asignar contratos.

COLOFÓN: Bienestar sin redistribución

Los Productos del Bienestar no han desmontado las asimetrías del mercado agroalimentario mexicano. Las han reempacado. Mientras no exista participación del productor en la transformación, precios por arriba de los costos reales y transparencia total en contratos y padrones, el Bienestar seguirá siendo una marca, no una redistribución.

La pregunta no es si los productos son accesibles. La pregunta sigue siendo: bienestar para quién.

Referencias

Alimentación para el Bienestar. (2025). Respuesta institucional sobre el esquema de precios del Café del Bienestar. Gobierno de México.

Animal Político. (2023). Segalmex: contratos, redes empresariales y el desfalco multimillonario. https://www.animalpolitico.com

Auditoría Superior de la Federación. (2023). Cuenta Pública 2022: Resultados del Programa de Abasto Rural (Diconsa–Segalmex). ASF. https://www.asf.gob.mx

Auditoría Superior de la Federación. (2024). Cuenta Pública 2023: Observaciones al Programa de Abasto Rural. ASF. https://www.asf.gob.mx

Chang, H.-J. (2008). Bad Samaritans: The myth of free trade and the secret history of capitalism. Bloomsbury Press.

ComprasMX. (2025). Contrato DICONSA/CADQ/000849/2025: Servicio de maquila de café soluble para el Café del Bienestar. Gobierno de México. https://www.comprasmx.gob.mx

ComprasMX. (2025). Contrato para el suministro de harina nixtamalizada al programa “Maíz para Todos”. Gobierno de México. https://www.comprasmx.gob.mx

De Schutter, O. (2014). The political economy of food systems reform. United Nations Human Rights Council.

Diario Oficial de la Federación. (2024). Reglas de operación de los Programas para el Bienestar. https://www.dof.gob.mx

Empower Journalism. (2024). Las redes empresariales detrás del café gubernamental. https://empowerjournalism.org

Empower Journalism. (2025). Maíz para Todos: contratos millonarios y concentración de proveedores. https://empowerjournalism.org

FAO. (2023). Coffee market review and producer prices. Food and Agriculture Organization of the United Nations. https://www.fao.org

Grupo Industrial CACEP, S.A. de C.V. (2024). Perfil corporativo y capacidades de procesamiento de cacao. Información corporativa.

La Jornada. (2025). Chocolate del Bienestar: acopio de cacao y planta de Comalcalco. https://www.jornada.com.mx

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. (2023). Segalmex: anatomía de un fraude institucional. https://contralacorrupcion.mx

Pie de Página. (2025). Café del Bienestar: el precio “justo” que no alcanza para vivir. https://piedepagina.mx

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2025). Café del Bienestar: informe de acopio y productores participantes. Gobierno de México. https://www.gob.mx/agricultura

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2025). Plan México: autosuficiencia de frijol y maíz. Gobierno de México. https://www.gob.mx/agricultura

Secretaría de Bienestar. (2025). Alimentación para el Bienestar: lineamientos generales del programa. Gobierno de México. https://www.gob.mx/bienestar

Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. (2024). Producción nacional de cacao. SIAP. https://www.gob.mx/siap

Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. (2025). Producción nacional de café, frijol y miel. SIAP. https://www.gob.mx/siap

Stiglitz, J. E. (2012). The price of inequality. W. W. Norton & Company.

lunes, 15 de diciembre de 2025

 



INFRA ROJO

El costo político del maíz parado: legitimidad, protesta y gobernabilidad

Por Jose Rafael Moya Saavedra

El maíz parado no es solo un problema económico. Es un problema de legitimidad.

Cuando el Estado anuncia acuerdos que no se cumplen en territorio, cuando promete soberanía alimentaria mientras las bodegas se llenan y las importaciones crecen, la brecha entre discurso y realidad se vuelve visible. Y esa brecha, en política, tiene un costo.

Legitimidad erosionada

La legitimidad no se pierde de golpe. Se desgasta.

Cada tonelada sin comprador, cada mesa de negociación que no deriva en compras reales, cada productor obligado a rematar su cosecha mina la credibilidad del Estado como árbitro del mercado. El mensaje que se instala en el campo es claro: los acuerdos existen en el papel, pero no obligan a quien concentra el poder de compra.

El resultado es una percepción peligrosa: que el gobierno anuncia, pero no garantiza. Cuando eso ocurre, la política pública deja de ser referencia y se convierte en retórica defensiva.

De la inconformidad a la protesta

El maíz parado se traduce, inevitablemente, en acción colectiva.

B            loqueos carreteros, tomas de casetas, protestas frente a dependencias federales y boicots a marcas no son hechos aislados, sino síntomas de un conflicto no resuelto. La movilización del campo no surge por ideología, sino por asfixia económica.

E            l riesgo político no está en la protesta en sí, sino en su normalización. Cuando bloquear se vuelve el único lenguaje que produce respuesta, la gobernabilidad entra en una zona frágil.

Gobernabilidad en tensión

El conflicto del maíz parado coloca al gobierno ante un dilema incómodo:

  • Si no interviene con más fuerza, la protesta escala.
  • Si interviene sin cambiar reglas estructurales, el problema se repite.
  • Si decide regular importaciones o enfrentar a grandes compradores, abre frentes con actores económicos poderosos.

Cualquiera de las tres rutas tiene costo político. La diferencia está en quién lo paga.

Hasta ahora, el costo se ha trasladado al campo. Pero cuando los bloqueos afectan carreteras, logística y abasto, el conflicto deja de ser rural y se convierte en problema nacional.

El riesgo del desgaste acumulado

La gobernabilidad no suele romperse por un solo conflicto, sino por la acumulación de conflictos mal resueltos.

El maíz parado se suma a otros frentes: precios de alimentos, inseguridad, presión fiscal, crédito rural limitado. Juntos, configuran un escenario en el que la narrativa de estabilidad comienza a resquebrajarse.

En ese contexto, la soberanía alimentaria deja de ser bandera y se vuelve campo de disputa política.

La advertencia

Si el maíz sigue parado, el costo político crecerá en tres dimensiones:

  1. Desgaste de legitimidad del Estado como garante.
  2. Escalada de protesta como único mecanismo de negociación.
  3. Fragilidad de gobernabilidad en regiones clave para el abasto.

El problema ya no es cuánto cuesta una tonelada. El problema es cuánto cuesta no resolverlo.

Colofón

El maíz parado es una prueba política. No se mide en pesos por tonelada, sino en confianza pública.

Y en política, cuando la confianza se pierde, no hay subsidio que alcance.

 

Referencias

Auditoría Superior de la Federación. (2024). Cuenta Pública 2023: Resultados del Programa de Abasto Rural y observaciones a la política de precios de garantía. ASF. https://www.asf.gob.mx

Diario Oficial de la Federación. (2024). Reglas de operación del programa Alimentación para el Bienestar. https://www.dof.gob.mx

Gurr, T. R. (1970). Why men rebel. Princeton University Press.

Huntington, S. P. (1968). Political order in changing societies. Yale University Press.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2024). Indicadores del sector agroalimentario y precios al productor. INEGI. https://www.inegi.org.mx

Lipset, S. M. (1959). Some social requisites of democracy: Economic development and political legitimacy. American Political Science Review, 53(1), 69–105. https://doi.org/10.2307/1951731

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2025). Situación del mercado nacional de maíz y frijol: producción, acopio e importaciones. Gobierno de México. https://www.gob.mx/agricultura

Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. (2025). Producción nacional de maíz: ciclos otoño–invierno y primavera–verano. SIAP. https://www.gob.mx/siap

Scott, J. C. (1976). The moral economy of the peasant: Rebellion and subsistence in Southeast Asia. Yale University Press.

Tilly, C. (2004). Social movements, 1768–2004. Paradigm Publishers.

 


domingo, 14 de diciembre de 2025

 


INFRA ROJO

¿Quién gana con el maíz parado?

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Ganan, sobre todo, quienes tienen liquidez, capacidad de almacenar, acceso al crédito y poder para mover las reglas.

Pierden casi todos los demás.

Cuando el maíz se queda inmóvil en las bodegas, no se trata de un accidente ni de una falla técnica. Es un escenario funcional para ciertos actores del sistema agroalimentario, y profundamente destructivo para el resto del campo.

Los ganadores visibles

Las grandes empresas compradoras —Maseca/Gruma, Minsa, Cargill y firmas similares— no pierden cuando el maíz se detiene. Al contrario: ganan margen y tiempo. Con liquidez suficiente y cadenas de suministro diversificadas, pueden esperar a que el productor se ahogue en deudas, mientras el grano pierde valor en la bodega.

En la práctica, esto ocurre mediante contratos de compra anunciados con un precio y un calendario de pago que, en los hechos, se difieren o se re-negocian. El productor, presionado por créditos, gastos y plazos, termina aceptando descuentos para cobrar “rápido”.

El diferencial entre el precio comprometido en mesas oficiales y el precio efectivo que recibe el agricultor es la porción del subsidio que no llega a la parcela: se queda en manos de acopiadores e industria.

A su lado operan acopiadores y grandes bodegueros con espalda financiera, actores menos visibles pero decisivos. Retienen grano, trasladan costos de almacenamiento al productor y presionan precios a la baja. Luego venden mejor posicionados, ya sea directamente a la industria o como intermediarios. En esa intermediación se captura una renta que no vuelve al campo, sino que se queda en la capa especulativa del sistema.

Ganancias políticas y financieras

El Estado también obtiene una ganancia de corto plazo, aunque sea políticamente riesgosa. Al no subir el precio a 7,200 pesos por tonelada ni rediseñar de fondo la política del maíz, se ahorra recursos fiscales. Puede afirmar que “ya puso apoyos”, que “acompañó al productor” y que lo demás es decisión del mercado.

Pero no se trata de un Estado homogéneo.

A nivel federal, dependencias como SADER y Segalmex definen precios de referencia, esquemas de compra y reglas de apoyo que marcan el tono del mercado. A nivel estatal, gobiernos y organismos locales operan ventanillas, determinan quién entra a los padrones y cómo se aplican esos lineamientos. Entre ambos niveles, financieras de fomento y banca comercial terminan fijando, en los hechos, quién puede aguantar el ciclo y quién queda fuera.

Las reglas de operación de los apoyos exigen al productor cumplir plazos, entregar documentos y asumir costos de almacenamiento que no siempre se reconocen plenamente. Mientras tanto, bancos y financieras siguen cobrando intereses y comisiones sobre créditos puente que solo se pueden liquidar rematando la cosecha.

El subsidio entra por una ventanilla, pero sale por otra vía descuentos, comisiones y tiempo perdido.

La responsabilidad de la crisis, por tanto, no recae en una abstracción llamada “Estado”, sino en decisiones muy concretas de diseño de programas federales, operación estatal y supervisión —o ausencia de ella— sobre acopiadores, bodegueros e industria.

Los que pierden (casi todos)

Pierden, primero, los productores y las comunidades rurales. El maíz sin vender significa deuda, menor inversión, reducción de superficie sembrada en el siguiente ciclo y desgaste del tejido social. La protesta, los bloqueos y la radicalización no son capricho: son la reacción de quienes han sido convertidos en colchón de la especulación ajena.

Pierde también el país.

Mientras hay bodegas llenas sin comprador, México importa volúmenes récord de maíz, sobre todo amarillo, pero cada vez más blanco. Se consolida así un modelo en el que la seguridad alimentaria depende de barcos, traders y precios internacionales, no de la producción nacional.

El maíz parado hoy es la dependencia de mañana.

La conclusión incómoda

El conflicto no gira solo en torno a un precio.
Gira en torno a quién absorbe el riesgo del modelo agroalimentario.

Hoy, ese riesgo lo cargan los productores.
Las ganancias, en cambio, se concentran.

Si se quisiera repartir el riesgo de otro modo, habría que mover al menos tres piezas: compras públicas que fijen un piso real al precio, seguros y financiamiento que protejan al productor en lugar de al intermediario, y una regulación efectiva sobre acopiadores para impedir que el maíz parado se convierta en un negocio a costa del campo.

¿Puede hablarse de soberanía alimentaria cuando el maíz nacional solo vale cuando estorba menos que el importado?

Esa es la pregunta que el maíz parado deja sobre la mesa. Y mientras no se responda con política pública real —no solo con apoyos parciales—, la crisis seguirá repitiéndose, ciclo tras ciclo.


Referencias

Agrifood Economics Centre. (2022). The role of warehouses and price spreads in grain markets. Australian Bureau of Agricultural and Resource Economics and Sciences.

Barkin, D. (2017). Rural credit and agrarian change in Mexico: Subsidies, debt and policy capture. Journal of Agrarian Change, 17(4), 715–734. https://doi.org/10.1111/joac.12209

Binswanger-Mkhize, H. P., & Savastano, S. (2017). Agricultural transformation and the role of agricultural risk management. Food Policy, 67, 1–12. https://doi.org/10.1016/j.foodpol.2016.09.014

Castañeda, A. (Ed.). (2020). El maíz en México: Mercado, políticas públicas y sostenibilidad. Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM.

FAO. (2023). The State of Agricultural Commodity Markets 2023. Food and Agriculture Organization of the United Nations. https://doi.org/10.4060/cc0793en

González, R. M. (2021). Captura regulatoria y distribución desigual del riesgo en mercados agroalimentarios. Revista de Economía Mexicana, 12(2), 35–58.

INEGI. (2024). Producción agrícola nacional: Maíz. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx

OECD/FAO. (2024). Agricultural Outlook 2024–2033. Organisation for Economic Co-operation and Development & FAO. https://doi.org/10.1787/agr_outlook-2024-en

Rendón, I., & Prado, X. (2019). Subsidios, financiamiento rural y concentración de mercado en México. Estudios Agrarios, 103, 117–143.

World Bank. (2022). Mexico Rural Finance Review: Structure, Access and Opportunities. World Bank Group.

 

sábado, 13 de diciembre de 2025

 



INFRA ROJO

La bola de maíz parado: cuando la soberanía alimentaria se queda en bodega

Por Jose Rafael Moya Saavedra

El maíz no falta.
Lo que falta es que se mueva.

En bodegas del Bajío, del sureste y del occidente del país, el grano se apila en silencio. No porque no exista demanda, sino porque no hay quien lo pague al precio comprometido. Afuera, en el discurso oficial, se habla de cosechas históricas y apoyos “como nunca”. Adentro, en los centros de acopio, el maíz espera. Y mientras espera, la economía rural se asfixia.

En Guanajuato, dirigentes maiceros calculan que al menos 600 mil toneladas permanecen embodegadas. En Campeche, la cosecha ronda las 700 mil toneladas, con solo una fracción cubierta por acuerdos de compra. En Jalisco y Michoacán, el escenario se repite. La narrativa gubernamental insiste en que la cosecha “ya está colocada”; la realidad muestra otra cosa: el grano existe, pero no circula.

Durante las oleadas de bloqueos carreteros de octubre y noviembre de 2025 —que alcanzaron más de veinte estados—, los productores fueron claros en su mensaje: si no se paga la tonelada a 7,200 pesos y no se frena la importación de maíz, las carreteras seguirán cerrándose. No se trató de una amenaza aislada, sino de una exigencia unificada frente a un esquema oficial que, aseguran, no cubre los costos reales de producción.

Donde el sistema se atora

El esquema federal–estatal planteó precios de referencia y subsidios. En Campeche, por ejemplo, se anunció un mecanismo en el que la industria pagaría 5,850 pesos por tonelada, complementados con apoyos federales y estatales para acercarse a 6,800 pesos. En el Bajío, el precio piso se colocó alrededor de 6,050 pesos, con apoyos cercanos a 950 pesos.

Pero el problema no fue solo el monto, sino el alcance real. Los apoyos cubren una parte del volumen, mientras el resto queda sujeto al poder de compra de unas cuantas empresas. En los hechos, las compras se retrasan, los precios efectivos bajan y el maíz se queda inmóvil.

El propio secretario de Agricultura, Julio Berdegué, lo reconoció en entrevistas concedidas entre marzo y octubre de 2025: pagar 7,200 pesos por tonelada es imposible, dijo, y el margen del gobierno se limita a “ayudar a comercializar” y complementar con apoyos. La frase marcó una línea clara: hay un techo político al precio, aunque ese techo no coincida con los costos del productor.

Cuando el maíz no se mueve, el país cruje

Un productor sin liquidez deja de pagar créditos, reduce inversión y rompe la cadena de pagos en su región. El impacto se extiende al comercio local, al empleo rural y al siguiente ciclo agrícola. El maíz parado no es solo un problema del campo: es un freno económico regional con efectos nacionales.

La paradoja se profundiza cuando se observan las importaciones. Mientras el maíz nacional se acumula en bodegas, México importa como nunca. En espacios de análisis económico en radio nacional, especialistas advirtieron desde marzo de 2025 que el país se encaminaba a un récord histórico de importaciones, con volúmenes totales de 24 a 25 millones de toneladas, y que más de la mitad del maíz consumido ya proviene del exterior.

“No faltará maíz blanco” … mientras se importa como nunca

A inicios de 2025, y de nuevo a mitad del año, voceros y altos funcionarios de Sader insistieron en que el abasto de maíz blanco estaba garantizado y que México era autosuficiente en ese grano. Sin embargo, en el mismo periodo, los datos oficiales mostraron un aumento superior a 250% en las importaciones de maíz blanco durante el primer semestre.

El dato es políticamente sensible: el maíz blanco entra directo a la cadena de masa y tortilla, justo cuando hay cientos de miles de toneladas nacionales sin comprador. La contradicción entre el discurso de autosuficiencia y la práctica de importación masiva alimenta el enojo en el campo.

Concentración: quién decide cuándo se compra

El conflicto no es abstracto. Reportajes y entrevistas de noviembre de 2025 documentaron la alta concentración del mercado: empresas como Gruma, Minsa y Cargill controlan buena parte de la capacidad de compra, almacenamiento y procesamiento de maíz en México. Esa concentración les permite marcar tiempos y precios, especialmente en contextos de sobreoferta.

En Guanajuato, la tensión escaló cuando productores denunciaron públicamente que Maseca no estaba dispuesta a comprar al precio que el propio gobierno había puesto sobre la mesa. En reuniones cubiertas por la prensa el 10 de noviembre, se habló de 300 a 400 mil toneladas sin vender y de prácticas de presión a la baja sobre el precio efectivo.

Cuadro sintético: el maíz parado por estado

Estado

Volumen detenido

Precio oficial

Precio efectivo

Respuesta social

Campeche

~700 mil t (parcial)

5,850–6,800

5,850 base

Protestas y ruptura de mesas

Guanajuato

300–600 mil t

6,050 + apoyos

4,800–5,000

Bloqueos carreteros

Jalisco

Volúmenes altos

6,050 + apoyos

~5,000

Paros regionales

Michoacán

Excedentes lentos

6,050 + apoyos

Regateo

Megaparos

Lo que viene si no se corrige

En el corto plazo, el conflicto seguirá escalando en carreteras, casetas y centros logísticos. En el mediano plazo, el riesgo es mayor: menor siembra en 2026, más dependencia de importaciones y un desgaste profundo del discurso oficial de soberanía alimentaria.

El dilema ya no es técnico. Es político: regular importaciones, fortalecer compras públicas o aceptar quiebras silenciosas en el campo.

La pregunta clave

¿Quién gana cuando el maíz nacional se queda en bodega, las empresas deciden cuándo comprar y la tortilla depende cada vez más de barcos importados?

La bola de maíz parado no es un accidente. Es el síntoma de un modelo donde las pérdidas se socializan y las decisiones se concentran.

Erwin Lugo "vamos Bien"

https://www.facebook.com/share/v/17bAiiudfX/

Referencias

Banco de México. (2024–2025). Reportes sobre crédito al sector agropecuario y financiamiento rural. Banco de México.

Berdegué, J. (2025, marzo–octubre). Entrevistas sobre la política de precios del maíz y apoyos a la comercialización. Medios nacionales de radio y televisión (diversas emisiones).

El Economista. (2025). Importaciones récord de maíz y efectos en el mercado interno. El Economista.

La Jornada. (2025). Bloqueos carreteros y protestas de productores de maíz en el Bajío y el sureste. La Jornada.

Reforma. (2025). Concentración del mercado del maíz y poder de compra de la agroindustria. Reforma.

Animal Político. (2025). Análisis de la política agroalimentaria y contradicciones en la soberanía alimentaria. Animal Político.

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). (2024–2025). Comunicados oficiales, boletines y conferencias sobre precios de referencia, apoyos al maíz blanco y situación del abasto nacional. Gobierno de México.

Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX). (2024–2025). Esquemas de compra y apoyos a la comercialización de maíz blanco. Gobierno de México.

Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). (2024–2025). Producción agrícola de maíz por entidad federativa. Gobierno de México.

United States Department of Agriculture. (2024–2025). World Agricultural Supply and Demand Estimates (WASDE). USDA.

MVS Noticias. (2025, marzo). Análisis económico sobre déficit estructural de maíz e importaciones en México [Programa de radio].

Organizaciones de productores de maíz. (2025, octubre–noviembre). Declaraciones públicas y posicionamientos durante movilizaciones y mesas de negociación. Comunicados y cobertura periodística.

 

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