INFRA ROJO
La corrupción erosiona el último dique contra el hambre
Por José Rafael Moya Saavedra
Hay políticas públicas que fallan
y políticas públicas que, al fallar, dejan a la gente sin qué comer. El
sistema de abasto social pertenece a esta segunda categoría. No es un programa
más: es el último dique entre millones de hogares pobres y el hambre abierta.
Cuando ese dique se fisura por corrupción, el daño no es administrativo; es
humano, silencioso y acumulativo.
Durante décadas, las tiendas
comunitarias —antes Diconsa, hoy Tiendas del Bienestar—
cumplieron una función elemental: garantizar la presencia mínima de
alimentos básicos en territorios donde el mercado no llega o llega caro.
No resolvían la pobreza, pero la contenían. Eran una infraestructura modesta,
imperfecta, pero vital. Por eso, su colapso no se mide en balances contables,
sino en platos vacíos.
El dique simbólico y material
El discurso oficial presenta al
programa como un emblema moral: precio justo al productor, alimentos baratos al
consumidor, soberanía alimentaria. En el papel, la narrativa es impecable. En
el territorio, la escena se repite: anaqueles vacíos, tiendas abiertas sin
mercancía, encargados que confiesan que "el pedido no llega".
El contraste no es anecdótico; es estructural.
La corrupción no aparece aquí
como un acto aislado de rapiña, sino como un sistema de drenaje. El
presupuesto fluye hacia contratos inflados, intermediarios privilegiados y
esquemas de simulación; el alimento, en cambio, no fluye hacia las
comunidades. Cada peso que se queda en el camino es un kilo de maíz que no
llega, un frijol que no se vende, una familia que reduce o salta comidas.
Cuando la Auditoría Superior de la Federación documenta desvíos por más de 900
millones de pesos en tiendas del Bienestar, esas cifras dejan de ser una
abstracción contable: describen el trayecto del dinero que se extravió antes de
transformarse en alimento.
Del contrato fantasma al plato vacío
Las irregularidades documentadas
por la Auditoría Superior de la Federación no son abstracciones técnicas.
Cuando se detectan sobreprecios, pagos por bienes no entregados o competencia
simulada, lo que está en juego no es solo la legalidad del proceso, sino la
integridad del abasto. El efecto final es sencillo y brutal: el dinero público
no se transforma en alimentos disponibles.
En los estados de Sinaloa, Oaxaca
y Quintana Roo, encargados y vecinos de las tiendas reportan periodos de tres y
hasta cuatro semanas sin surtido, una espera silenciosa que redefine el hambre
como rutina. Lo que en la jerga administrativa se llama "retraso en
distribución" significa, en la práctica, que un niño se acuesta sin cena.
Así, la corrupción actúa como un multiplicador de vulnerabilidad. En
contextos de inflación alimentaria, inseguridad en rutas, sequías o control
territorial del crimen, la tienda pública era el último amortiguador. Al
fallar, las comunidades quedan expuestas al mercado privado —cuando existe— o
al aislamiento absoluto —cuando no existe—. El hambre no llega de golpe; se
instala por desgaste.
Territorios donde el hambre se normaliza
El daño es desigual. En zonas
urbanas populares, el desabasto erosiona la confianza y obliga a pagar más. En
regiones rurales e indígenas, el impacto es existencial. Allí, la tienda
pública no es una opción entre varias: es la única. Cuando cierra o se
vacía, no hay sustituto cercano. Caminar kilómetros o pagar precios más altos
no es una molestia; es una barrera irrecuperable.
Con el tiempo, el desabasto se
normaliza. Se ajusta la dieta, se reducen porciones, se eliminan proteínas. La
estadística nacional puede seguir mostrando mejoras agregadas, mientras en el
territorio se incuban bolsas de inseguridad alimentaria grave. La
corrupción, entonces, no solo roba recursos: reconfigura el mapa del
hambre.
El daño político y moral
Hay un segundo efecto, menos
visible pero igual de corrosivo: la pérdida de confianza. Cuando el Estado
promete abasto y entrega anaqueles vacíos, rompe un pacto básico. La
política social deja de sentirse como un derecho y se percibe como una ficción
administrada. En colonias populares de la Ciudad de México y en comunidades
rurales de Sinaloa, Oaxaca o Quintana Roo, la frase se repite: "la tienda
está abierta, pero no hay nada". Esa escena cotidiana vale más que
cualquier discurso.
En ese vacío simbólico entran
otros actores: intermediarios abusivos que revenden más caro, redes
clientelares que condicionan el acceso a despensas y economías ilegales que se
ofrecen como "solución" donde el Estado se retira. La continuidad del
modelo Segalmex bajo otro nombre no solo perpetúa errores; legítima el
cinismo. Cambia el rótulo, no la lógica. Y cuando el hambre se administra con
discurso mientras el presupuesto se privatiza en contratos inflados, el daño es
doble: material y ético.
El último dique
Un sistema de abasto que
funcionara —aun con limitaciones— sería un dique contra la hambruna en tiempos
de crisis. Precisamente por eso es tan codiciado. No se saquea lo irrelevante;
se saquea lo estratégico. La corrupción en el abasto no es un accidente: es una
disputa por el control del alimento subsidiado, por cada kilo de maíz y frijol
que puede convertirse en negocio para unos o en cena para otros.
Defender ese dique implica algo
elemental: que el dinero llegue a los alimentos y los alimentos a la gente.
Todo lo demás —narrativas, relanzamientos, campañas— es accesorio. Mientras la
Auditoría Superior de la Federación documenta desvíos millonarios y las
comunidades reportan semanas con tiendas vacías, la grieta sigue creciendo. “El
hambre no irrumpe con estruendo; avanza despacio, como el agua que se filtra
por una grieta. Cuando se vuelve visible, casi siempre es porque ya nadie quiso
repararla.”
Referencias (APA 7)
Auditoría Superior de la Federación. (2023).
Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2022:
Diconsa, Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) y Programa de Abasto Rural.
ASF.
Auditoría Superior de la Federación. (2024).
Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2023.
ASF.
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2020–2022. CONEVAL.
Gobierno de México. (2023, 19 de octubre). Decreto
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Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2024).
Programa de Abasto Rural y Tiendas del Bienestar: Objetivos, cobertura y
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Animal Político. (2023). Segalmex: El mayor
caso de corrupción del sexenio y sus efectos en el abasto de alimentos. Animal
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Bienestar: Anaqueles vacíos, retrasos y promesas incumplidas. El Universal.
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Sen,
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