INFRA ROJO
Popocatépetl hoy: cuando el volcán recuerda que el riesgo
no duerme
Por José Rafael Moya Saavedra
Hoy el día amaneció distinto en el centro del país.
No por una catástrofe, ni por un
cambio abrupto de fase, sino por algo más sutil y, por eso mismo, más
revelador: el Popocatépetl volvió a hacerse presente.
Dec 21, 2025: Popocatepetl Volcano Erupting
with Serious Ash Emissions
https://youtu.be/yzBjfAs5Chc?si=vHvSU6MmCUrBB6kg
Desde las primeras horas, las emisiones de vapor, gases y ceniza fueron más visibles. La pluma se elevó con fuerza suficiente para recordar —a quienes viven bajo su sombra— que el volcán no es un fondo del paisaje, sino un actor permanente del territorio. Las imágenes circularon rápido, como suele ocurrir, y con ellas regresaron las preguntas: ¿está empeorando?, ¿hay riesgo inminente?
La respuesta oficial, hasta
ahora, es clara: actividad elevada, pero dentro de los escenarios previstos,
de acuerdo con el monitoreo permanente del Centro Nacional de Prevención de
Desastres y las coordinaciones de protección civil estatales.
Actividad alta, no fuera de control
El Popocatépetl se mantiene en Semáforo
de Alerta Volcánica Amarillo Fase 2, una condición que describe un volcán
activo, vigilado y sin indicios técnicos de escalamiento inmediato a Fase 3 ni
de preparación formal de evacuaciones masivas (CENAPRED, reporte diario).
Esta fase implica sismicidad
volcánica local frecuente, exhalaciones continuas con vapor de agua, gases y
ceniza, explosiones esporádicas de baja a moderada intensidad y la posibilidad
de caída ligera de ceniza en poblaciones cercanas, un escenario ampliamente
documentado en el historial reciente del volcán (UNAM, Instituto de Geofísica).
Lo ocurrido en las últimas horas
En el último corte de monitoreo
se han contabilizado alrededor de 30 a 32 exhalaciones en 24 horas,
acompañadas por emisiones de vapor de agua, gases volcánicos y, en algunos
pulsos, ceniza, además de tremor volcánico sostenido con una duración
acumulada cercana a los 70–80 minutos (CENAPRED).
Asimismo, se han registrado explosiones
moderadas con columnas de ceniza que han alcanzado desde varios cientos de
metros hasta cerca de dos kilómetros sobre el cráter, con dispersión variable
en función de la dirección del viento, un comportamiento consistente con la
fase actual del semáforo volcánico (Coordinación Nacional de Protección Civil).
La ceniza: impacto cotidiano, no espectacular
El principal efecto se ha
manifestado fuera del cráter. La caída de ceniza se ha reportado o previsto en
la ciudad de Puebla, su zona metropolitana, el Valle de Atlixco y regiones de
las sierras Norte y Nororiental, con posible alcance a otras entidades del
centro del país dependiendo de las condiciones atmosféricas (Gobierno de
Puebla; Servicio Meteorológico Nacional).
Modelos de dispersión
atmosférica, utilizados de forma regular para el seguimiento de emisiones
volcánicas, indican trayectorias predominantes hacia el norte y noreste en
episodios recientes, lo que explica la afectación intermitente en zonas de
Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz (Draxler & Hess; SMN).
Recomendaciones que no son ritual, sino gestión del
riesgo
Las recomendaciones oficiales
permanecen sin cambios porque siguen siendo proporcionales al escenario
actual: mantener una distancia mínima de 12 km respecto al cráter, proteger
vías respiratorias y ojos ante la ceniza, resguardar agua y alimentos, y
atender exclusivamente la información emitida por autoridades de protección
civil (CENAPRED; CNPC).
No se trata de alarmar, sino de reducir
impactos acumulativos en salud, servicios y movilidad ante una actividad
que, aunque controlada, no es inocua.
Infra Rojo: la lectura de fondo
Lo que ocurre hoy no es una
anomalía geológica, sino un recordatorio político y territorial.
El Popocatépetl no se activó: nunca ha dejado de estarlo.
Lo que estos episodios ponen en
evidencia es que México sigue gestionando el riesgo como si fuera una
interrupción ocasional, cuando en realidad forma parte de una condición
permanente del territorio, ampliamente documentada por la ciencia y asumida en
el papel por las instituciones.
La pregunta no es si el volcán
cambiará de fase mañana.
La pregunta es si estamos
preparados para vivir, producir y gobernar en un entorno donde el riesgo
no duerme, solo se administra.
Referencias
Centro Nacional de Prevención de Desastres. (2025). Reporte
diario de monitoreo del volcán Popocatépetl. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cenapred
Coordinación Nacional de Protección Civil. (2025). Semáforo
de alerta volcánica y recomendaciones para el volcán Popocatépetl. Gobierno
de México. https://www.gob.mx/proteccioncivil
Draxler, R. R., & Hess, G. D. (1998). An overview of the HYSPLIT_4
modelling system for trajectories, dispersion, and deposition. NOAA Technical Memorandum
ERL ARL-224.
Gobierno del Estado de Puebla. (2025). Avisos y
comunicados por caída de ceniza del volcán Popocatépetl. https://www.puebla.gob.mx
Servicio Meteorológico Nacional. (2025). Pronóstico de
vientos y dispersión de ceniza volcánica. Comisión Nacional del Agua. https://smn.conagua.gob.mx
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Geofísica. (2024). Monitoreo y análisis científico del volcán Popocatépetl.
https://www.igeofisica.unam.mx
United
States Geological Survey. (2024). Volcano Hazards Program. https://www.usgs.gov/programs/VHP
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