domingo, 14 de septiembre de 2025

 

 INFRA ROJO

Simulacro en las aulas: cuando la prevención también estudia de noche

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Las alarmas no piden permiso. Suenan cuando quieren, no cuando la escuela lo programa. Un sismo puede irrumpir en medio del recreo o cuando el campus duerme bajo el silencio de la madrugada. Sin embargo, en la mayoría de las instituciones educativas, los simulacros siguen una rutina predecible: siempre de día, siempre a la misma hora, siempre en condiciones cómodas. La realidad es otra: los desastres no respetan horarios.

La deuda de prevención en escuelas y universidades

Los planteles son auténticos microcosmos urbanos: miles de personas concentradas en espacios reducidos, con responsabilidades compartidas, pero también con vulnerabilidades expuestas. Cada Programa Interno de Protección Civil debería ser algo más que un requisito archivado. Hablamos de rutas de evacuación libres, señalización visible, brigadistas capacitados, directores de grupo que saben contar a sus alumnos bajo presión, y sistemas de alarma reconocibles en cualquier rincón del plantel.

El checklist oficial existe, y es útil, pero solo cuando se convierte en práctica viva y no en trámite administrativo. Revisar extintores, despejar pasillos, capacitar brigadas y ensayar diferentes escenarios es el mínimo indispensable para garantizar la seguridad.

La propuesta: un simulacro nocturno

Infra Rojo plantea un reto incómodo pero necesario: ¿qué pasaría si un sismo sorprende al plantel de noche?

  • ¿Funcionan las luminarias de emergencia?
  • ¿Hay protocolos de seguridad perimetral?
  • ¿El personal nocturno sabe qué hacer y cómo comunicarse?
  • ¿Están coordinados los puntos de encuentro con autoridades externas?

Un simulacro nocturno, con apoyo del sistema de alertas sísmicas, pondría a prueba estos vacíos. Haría visible lo invisible: la fragilidad de la prevención cuando se confía demasiado en la rutina.

Colofón

No basta con “cumplir” con el simulacro nacional. La verdadera prevención exige incomodar, ensayar en condiciones distintas, anticipar lo inesperado. Un simulacro nocturno no es un lujo: es un acto de responsabilidad con los estudiantes, con sus familias y con toda la comunidad educativa.

Infra Rojo insiste: simular de verdad es prepararse para lo que no está escrito.

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