INFRA ROJO – La Línea del Riesgo (Núm. 12)
Hambruna en la puerta: la tormenta que se
sembró entre el lodo y la indiferencia
Por José Rafael Moya Saavedra
“El campo estaba seco y el aire olía a polvo…
hasta que empezó a oler a hambre.”
(Epígrafe inspirado en Juan Rulfo)
I. El país después de la lluvia
El silencio tras la tormenta
no es silencio: es un rumor de lodo. Huele a tierra removida, a maíz mojado que
no llegará al comal, a gallineros vacíos y a caminos que se desbaratan en la
primera pendiente. En estas semanas de octubre de 2025, México despertó
contando a sus muertos y buscando a sus desaparecidos mientras el agua, que
suele dar vida, dejó cicatrices de barrio en barrio y de parcela en parcela. El
parte nacional avanzó entre cifras que subían con cada corte de las
autoridades: primero 28, luego 64, más tarde 76 y, de acuerdo con recuentos que
siguieron afinándose, la cifra de fallecidos rondó los 80 y todavía
había personas no localizadas. El eje del golpe: Veracruz, Hidalgo, Puebla,
Querétaro y San Luis Potosí. A su alrededor, caminos y puentes
colapsados, ríos que se salieron de su sitio y pueblos enteros sin luz ni agua
potable. El auxilio llegó —soldados, marinos, víveres—; pero el auxilio, por sí
solo, no es protección.
La enumeración es dolorosa
pero necesaria: al menos 100,000 viviendas afectadas conforme
estimaciones federales, casi 1,000 kilómetros de caminos dañados en seis
estados y comunidades que, días después, seguían incomunicadas. La
lluvia es un fenómeno natural; la emergencia es política. Un país que no
asegura sus riesgos y no mantiene su infraestructura convierte la meteorología
en tragedia recurrente.
II. El maíz que no llega al comal
Mientras las aguas bajaban con
lentitud, otra fuerza paralizó el abasto: bloqueos y paros de
productores y auto transportistas en 17–20 estados. La exigencia de
fondo es vieja y legítima —precio justo, seguridad en rutas, pagos a tiempo—,
pero su impacto se volvió quirúrgico en el peor momento: carreteras detenidas
justo cuando la “última milla” rural estaba rota por deslaves y
vados. El resultado se notó en lo cotidiano: la tortilla subió en
mercados del centro y occidente y alcanzó bandas de $22–26/kg, con picos
mayores en ciudades del norte, según monitoreos del SNIIM y reportes de
prensa. Comer lo de diario empezó a sentirse como un lujo silencioso.
Pero el precio del día solo
revela la grieta de fondo: dependencia externa. Informes sectoriales y
organismos internacionales coinciden en que México seguirá importando alrededor
de 25 millones de toneladas de granos (en especial maíz) en el ciclo
2025/26, prácticamente a la par de la producción nacional. La FAO
subraya que, aunque hay ligeras mejoras interanuales, los requerimientos de
importación siguen por encima del promedio. Es decir: el país del maíz
compra lo mismo que siembra. Esa ecuación, en escenarios de caminos colapsados
y mercados tensos, es combustible para la inflación alimentaria y el
descontento social.
III. Auxilio no es protección
La Federación movilizó
recursos y anunció un fondo inicial de 10,000 millones de pesos para
cinco estados, con un censo de más de 70,000 viviendas y apoyos
diferenciados por daño —un primer alivio para familias y pequeños comercios. Se
agradece el gesto, pero el puente que convierte el auxilio en recuperación
aún tambalea: sin seguro que pague rápido, sin crédito puente
para resembrar ni rehabilitar el negocio, y sin caminos transitables, el
dinero de emergencia es aspirina para una fractura.
México, se nos dice, cuenta
con un seguro federal y con cuatro bonos catastróficos que
amortiguan el golpe macro de huracanes y sismos. Es cierto; ahí están los
contratos emitidos vía Banco Mundial y el historial de coberturas
paramétricas. Pero esa arquitectura no sustituye las pólizas estatales
ni garantiza la microindemnización que necesita el productor para no
abandonar la parcela. La estrategia macro protege el balance; la protección
real se mide en hectáreas indemnizadas a tiempo y en cosechas que pueden
volver a sembrarse.
El caso Veracruz es una
advertencia: llegó a la temporada de lluvias sin póliza catastrófica vigente
—el riesgo no desaparece cuando se deja de asegurar; solo cambia de bolsillo y,
casi siempre, cae sobre el más pobre.
IV. Lo que el lodo enseña: infraestructura y
padrón
Hay dos palabras que separan a
la anécdota del aprendizaje: mantenimiento y trazabilidad. Los puentes
bajos que colapsan en cada temporal no son mala suerte; son mala
ingeniería, falta de proyecto ejecutivo y prisa por “dejarlo como estaba”.
El drenaje que falla no se “repara”: se rediseña con sección
hidráulica suficiente y a cota mayor. Reconstruir igual que antes es
una forma prolija de repetir el desastre. Y, mientras se obra, el padrón
de daños debe dejar de ser libreta y promesa: hoy el estándar mínimo es un censo
nominal, georreferenciado y con evidencia fotográfica pública. Sin padrón
interoperable —agricultura, hacienda estatal y catastros municipales—, la ayuda
se vuelve opaca y la confianza se fuga.
V. Tres actos de una misma crisis
Primer acto: el agua. Entre
el 7 y el 11 de octubre, lluvias torrenciales desbordaron ríos y dispararon
deslaves en la sierra y el altiplano del Golfo. El recuento dejó al menos 64
muertos y 65 desaparecidos en los primeros cortes; más tarde, el saldo
creció con las labores de búsqueda y el redondeo de registros estatales. Veracruz
y Hidalgo cargaron el mayor peso de la tragedia.
Segundo acto: el paro. A los
pocos días, bloqueos simultáneos tensaron corredores del Bajío,
Occidente y Noroeste. No hacía falta cortar todas las rutas: bastó con estrangular
nodos logísticos para que las entregas de perecederos se retrasaran horas
y, en algunos puntos, días. El país que venía de las lluvias se topó con filas
de tráileres y mercados desabastecidos.
Tercer acto: el precio. El SNIIM
documentó incrementos y volatilidad en el kilo de tortilla a lo largo
del mes. No hablamos de un “gasolinazo” alimentario, pero sí de una presión
sostenida y desigual, más dura donde la incomunicación se prolongó o donde los
bloqueos interrumpieron la reposición de inventarios. El consumidor no ve el
mapa logístico; solo ve la cuenta.
VI. Conservadurismo de lo básico: asegurar,
mantener, rendir cuentas
La doctrina conservadora
en protección civil es sencilla, casi campesina: prevenir cuesta menos que
lamentar; asegurar no es lujo; mantener es la inversión más
barata. Un Estado que asegura sus riesgos y mantiene su
infraestructura evita que la caridad sustituya a la política pública. Un Estado
que rinde cuentas transforma la “coordinación” en
responsabilidad concreta: quién decidió no contratar la póliza, con qué
alternativas la suplieron, cuántos kilómetros reabrieron y cuántas hectáreas
indemnizaron, en cuántos días.
VII. Tres relojes y una oportunidad
0–30 días | Contener.
Agua segura y proteína en comunidades aisladas; pasos provisionales
(vados, módulos) para restablecer abasto; crédito de emergencia con 90
días de gracia y dispersión móvil. Censo georreferenciado abierto desde
el día uno.
31–90 días | Recuperar.
Semilla certificada y paquetes tecnológicos donde la re-siembra sea
viable; compra pública de excedentes regionales para sostener precio
local de maíz y frijol y alimentar albergues; empleo temporal por resultados:
desazolve, cunetas, limpieza de canales y reparación de caminos saca-cosecha.
90–180 días | Blindar.
Pólizas estatales paramétricas por exceso de lluvia e inundación con liquidación
en ≤10 días; fondos municipales de contingencia (reglas y auditoría
ciudadana); programa de puentes bajos y drenajes con proyecto ejecutivo
y criterio técnico (elevar cota y sección en puntos críticos).
Esto no requiere ideología, sino ingeniería, catastro y disciplina fiscal.
VIII. Del campo a la mesa: el eslabón que falta
La seguridad alimentaria no se
define en los pasillos de Palacio sino en el camino saca-cosecha que
resiste la siguiente lluvia. Entre la parcela y el comal hay una
cadena de decisiones que nadie ve: un puente que no se cayó porque se calculó
bien; un drenaje dimensionado para las nuevas avenidas de agua; una póliza
que pagó a tiempo; un crédito que llegó sin moverse de la
comunidad. Cuando esos eslabones fallan, el país no “entra en hambruna de
golpe”: se acerca a su puerta. Y entonces la tortilla pesa más,
el ánimo se crispa y la política se vuelve gestión de la escasez.
IX. Lo que aún podemos salvar
México puede salir de la
espiral si convierte la lección de octubre en política de Estado:
- Póliza
marco federal “pick & place” para estados
y municipios: módulos por fenómeno, umbrales paramétricos claros, tiempos
de pago y suma asegurada por hectárea.
- Tablero
diario de reconstrucción con datos abiertos: km
reabiertos, hectáreas indemnizadas, créditos otorgados, puentes
rehabilitados.
- Red
de Abasto Rural Resiliente (10,000 km): cunetas, drenes
y pasos a desnivel hidráulico en rutas saca-cosecha priorizadas por riesgo
y valor agroalimentario.
- Reservas
municipales de maíz y frijol bajo norma y reglas de
liberación.
- Micro
aseguramiento solidario
(productor-estado-Federación) que incluya pequeña ganadería.
X. Colofón: la confianza como semilla
En la sierra, el lodo tarda
más en secar que en llegar. Don Ignacio —y tantos como él— ya no esperan
discursos: quieren camino transitable, semilla, crédito y certeza. La
confianza pública no se compra con anuncios; se cultiva. Crece en
silencio cuando las pólizas pagan, los puentes no se caen y el
abasto no se corta. Si de veras queremos cortar La Línea del Riesgo,
el pacto es sencillo y verificable: nadie sin seguro, nadie incomunicado,
nadie fuera del padrón. Lo demás es retórica que, con la próxima tormenta,
volverá a flotar.
Referencias (formato APA, 7.ª ed.)
Al Jazeera.
(2025, 13 de octubre). Mexico flooding death toll rises to 64, with dozens
still missing. https://www.aljazeera.com/ Al Jazeera
El País. (2025, 20 de octubre). El Gobierno destina
10.000 millones de pesos a los damnificados por las lluvias en cinco Estados.
https://elpais.com/ El País
El Economista. (2025, 17 de septiembre). México contará
con un seguro y cuatro bonos catastróficos en el 2026. https://www.eleconomista.com.mx/
El Economista
FAO. (2025, 1 de octubre). GIEWS Country Brief: Mexico.
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. https://www.fao.org/ FAOHome
Mexico News Daily. (2025, 28 de octubre). Power restored to flood-affected
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Daily
OCHA –
United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. (2025,
16 de octubre). Mexico: Floods – Flash Update No. 1.
https://www.unocha.org/ OCHA
OCHA –
United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. (2025,
21 de octubre). Mexico: Floods – Flash Update No. 2.
https://www.unocha.org/ OCHA
Reuters.
(2025, 13 de octubre). Torrential rains in Mexico leave at least 64 dead and
65 missing. https://www.reuters.com/ Reuters
SNIIM – Sistema Nacional de Información e Integración de
Mercados. (2025). Precios de tortilla por días del mes / año. Secretaría
de Economía. https://www.economia-sniim.gob.mx/ economia-sniim.gob.mx+1
The
Guardian. (2025, 13–14 de octubre). Mexico floods leave at least 64 dead and
65 missing. https://www.theguardian.com/ The Guardian
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(2024, 17 de abril). World Bank issues US$420 million in catastrophe bonds
for Mexico. https://www.worldbank.org/ World Bank
World-Grain.
(2025, 24 de septiembre). Grain imports to remain crucial for Mexico.
https://www.world-grain.com/ world-grain.com
Nota del autor. José Rafael Moya Saavedra es
periodista y consultor en gestión integral de riesgos, autor de la serie INFRA
ROJO – La Línea del Riesgo. Su trabajo combina análisis técnico, narrativas
humanas y visión preventiva para fortalecer la resiliencia nacional.
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