martes, 28 de octubre de 2025

 

INFRA ROJO – La Línea del Riesgo (Núm. 12)

Hambruna en la puerta: la tormenta que se sembró entre el lodo y la indiferencia

Por José Rafael Moya Saavedra

“El campo estaba seco y el aire olía a polvo… hasta que empezó a oler a hambre.”
(Epígrafe inspirado en Juan Rulfo)

I. El país después de la lluvia

El silencio tras la tormenta no es silencio: es un rumor de lodo. Huele a tierra removida, a maíz mojado que no llegará al comal, a gallineros vacíos y a caminos que se desbaratan en la primera pendiente. En estas semanas de octubre de 2025, México despertó contando a sus muertos y buscando a sus desaparecidos mientras el agua, que suele dar vida, dejó cicatrices de barrio en barrio y de parcela en parcela. El parte nacional avanzó entre cifras que subían con cada corte de las autoridades: primero 28, luego 64, más tarde 76 y, de acuerdo con recuentos que siguieron afinándose, la cifra de fallecidos rondó los 80 y todavía había personas no localizadas. El eje del golpe: Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí. A su alrededor, caminos y puentes colapsados, ríos que se salieron de su sitio y pueblos enteros sin luz ni agua potable. El auxilio llegó —soldados, marinos, víveres—; pero el auxilio, por sí solo, no es protección.

La enumeración es dolorosa pero necesaria: al menos 100,000 viviendas afectadas conforme estimaciones federales, casi 1,000 kilómetros de caminos dañados en seis estados y comunidades que, días después, seguían incomunicadas. La lluvia es un fenómeno natural; la emergencia es política. Un país que no asegura sus riesgos y no mantiene su infraestructura convierte la meteorología en tragedia recurrente.

II. El maíz que no llega al comal

Mientras las aguas bajaban con lentitud, otra fuerza paralizó el abasto: bloqueos y paros de productores y auto transportistas en 17–20 estados. La exigencia de fondo es vieja y legítima —precio justo, seguridad en rutas, pagos a tiempo—, pero su impacto se volvió quirúrgico en el peor momento: carreteras detenidas justo cuando la “última milla” rural estaba rota por deslaves y vados. El resultado se notó en lo cotidiano: la tortilla subió en mercados del centro y occidente y alcanzó bandas de $22–26/kg, con picos mayores en ciudades del norte, según monitoreos del SNIIM y reportes de prensa. Comer lo de diario empezó a sentirse como un lujo silencioso.

Pero el precio del día solo revela la grieta de fondo: dependencia externa. Informes sectoriales y organismos internacionales coinciden en que México seguirá importando alrededor de 25 millones de toneladas de granos (en especial maíz) en el ciclo 2025/26, prácticamente a la par de la producción nacional. La FAO subraya que, aunque hay ligeras mejoras interanuales, los requerimientos de importación siguen por encima del promedio. Es decir: el país del maíz compra lo mismo que siembra. Esa ecuación, en escenarios de caminos colapsados y mercados tensos, es combustible para la inflación alimentaria y el descontento social.

III. Auxilio no es protección

La Federación movilizó recursos y anunció un fondo inicial de 10,000 millones de pesos para cinco estados, con un censo de más de 70,000 viviendas y apoyos diferenciados por daño —un primer alivio para familias y pequeños comercios. Se agradece el gesto, pero el puente que convierte el auxilio en recuperación aún tambalea: sin seguro que pague rápido, sin crédito puente para resembrar ni rehabilitar el negocio, y sin caminos transitables, el dinero de emergencia es aspirina para una fractura.

México, se nos dice, cuenta con un seguro federal y con cuatro bonos catastróficos que amortiguan el golpe macro de huracanes y sismos. Es cierto; ahí están los contratos emitidos vía Banco Mundial y el historial de coberturas paramétricas. Pero esa arquitectura no sustituye las pólizas estatales ni garantiza la microindemnización que necesita el productor para no abandonar la parcela. La estrategia macro protege el balance; la protección real se mide en hectáreas indemnizadas a tiempo y en cosechas que pueden volver a sembrarse.

El caso Veracruz es una advertencia: llegó a la temporada de lluvias sin póliza catastrófica vigente —el riesgo no desaparece cuando se deja de asegurar; solo cambia de bolsillo y, casi siempre, cae sobre el más pobre.

IV. Lo que el lodo enseña: infraestructura y padrón

Hay dos palabras que separan a la anécdota del aprendizaje: mantenimiento y trazabilidad. Los puentes bajos que colapsan en cada temporal no son mala suerte; son mala ingeniería, falta de proyecto ejecutivo y prisa por “dejarlo como estaba”. El drenaje que falla no se “repara”: se rediseña con sección hidráulica suficiente y a cota mayor. Reconstruir igual que antes es una forma prolija de repetir el desastre. Y, mientras se obra, el padrón de daños debe dejar de ser libreta y promesa: hoy el estándar mínimo es un censo nominal, georreferenciado y con evidencia fotográfica pública. Sin padrón interoperable —agricultura, hacienda estatal y catastros municipales—, la ayuda se vuelve opaca y la confianza se fuga.

V. Tres actos de una misma crisis

Primer acto: el agua. Entre el 7 y el 11 de octubre, lluvias torrenciales desbordaron ríos y dispararon deslaves en la sierra y el altiplano del Golfo. El recuento dejó al menos 64 muertos y 65 desaparecidos en los primeros cortes; más tarde, el saldo creció con las labores de búsqueda y el redondeo de registros estatales. Veracruz y Hidalgo cargaron el mayor peso de la tragedia.

Segundo acto: el paro. A los pocos días, bloqueos simultáneos tensaron corredores del Bajío, Occidente y Noroeste. No hacía falta cortar todas las rutas: bastó con estrangular nodos logísticos para que las entregas de perecederos se retrasaran horas y, en algunos puntos, días. El país que venía de las lluvias se topó con filas de tráileres y mercados desabastecidos.

Tercer acto: el precio. El SNIIM documentó incrementos y volatilidad en el kilo de tortilla a lo largo del mes. No hablamos de un “gasolinazo” alimentario, pero sí de una presión sostenida y desigual, más dura donde la incomunicación se prolongó o donde los bloqueos interrumpieron la reposición de inventarios. El consumidor no ve el mapa logístico; solo ve la cuenta.

VI. Conservadurismo de lo básico: asegurar, mantener, rendir cuentas

La doctrina conservadora en protección civil es sencilla, casi campesina: prevenir cuesta menos que lamentar; asegurar no es lujo; mantener es la inversión más barata. Un Estado que asegura sus riesgos y mantiene su infraestructura evita que la caridad sustituya a la política pública. Un Estado que rinde cuentas transforma la “coordinación” en responsabilidad concreta: quién decidió no contratar la póliza, con qué alternativas la suplieron, cuántos kilómetros reabrieron y cuántas hectáreas indemnizaron, en cuántos días.

VII. Tres relojes y una oportunidad

0–30 días | Contener.
Agua segura y proteína en comunidades aisladas; pasos provisionales (vados, módulos) para restablecer abasto; crédito de emergencia con 90 días de gracia y dispersión móvil. Censo georreferenciado abierto desde el día uno.

31–90 días | Recuperar.
Semilla certificada y paquetes tecnológicos donde la re-siembra sea viable; compra pública de excedentes regionales para sostener precio local de maíz y frijol y alimentar albergues; empleo temporal por resultados: desazolve, cunetas, limpieza de canales y reparación de caminos saca-cosecha.

90–180 días | Blindar.
Pólizas estatales paramétricas por exceso de lluvia e inundación con liquidación en ≤10 días; fondos municipales de contingencia (reglas y auditoría ciudadana); programa de puentes bajos y drenajes con proyecto ejecutivo y criterio técnico (elevar cota y sección en puntos críticos). Esto no requiere ideología, sino ingeniería, catastro y disciplina fiscal.

VIII. Del campo a la mesa: el eslabón que falta

La seguridad alimentaria no se define en los pasillos de Palacio sino en el camino saca-cosecha que resiste la siguiente lluvia. Entre la parcela y el comal hay una cadena de decisiones que nadie ve: un puente que no se cayó porque se calculó bien; un drenaje dimensionado para las nuevas avenidas de agua; una póliza que pagó a tiempo; un crédito que llegó sin moverse de la comunidad. Cuando esos eslabones fallan, el país no “entra en hambruna de golpe”: se acerca a su puerta. Y entonces la tortilla pesa más, el ánimo se crispa y la política se vuelve gestión de la escasez.

IX. Lo que aún podemos salvar

México puede salir de la espiral si convierte la lección de octubre en política de Estado:

  1. Póliza marco federal pick & place para estados y municipios: módulos por fenómeno, umbrales paramétricos claros, tiempos de pago y suma asegurada por hectárea.
  2. Tablero diario de reconstrucción con datos abiertos: km reabiertos, hectáreas indemnizadas, créditos otorgados, puentes rehabilitados.
  3. Red de Abasto Rural Resiliente (10,000 km): cunetas, drenes y pasos a desnivel hidráulico en rutas saca-cosecha priorizadas por riesgo y valor agroalimentario.
  4. Reservas municipales de maíz y frijol bajo norma y reglas de liberación.
  5. Micro aseguramiento solidario (productor-estado-Federación) que incluya pequeña ganadería.

X. Colofón: la confianza como semilla

En la sierra, el lodo tarda más en secar que en llegar. Don Ignacio —y tantos como él— ya no esperan discursos: quieren camino transitable, semilla, crédito y certeza. La confianza pública no se compra con anuncios; se cultiva. Crece en silencio cuando las pólizas pagan, los puentes no se caen y el abasto no se corta. Si de veras queremos cortar La Línea del Riesgo, el pacto es sencillo y verificable: nadie sin seguro, nadie incomunicado, nadie fuera del padrón. Lo demás es retórica que, con la próxima tormenta, volverá a flotar.

 

Referencias (formato APA, 7.ª ed.)

Al Jazeera. (2025, 13 de octubre). Mexico flooding death toll rises to 64, with dozens still missing. https://www.aljazeera.com/ Al Jazeera

El País. (2025, 20 de octubre). El Gobierno destina 10.000 millones de pesos a los damnificados por las lluvias en cinco Estados. https://elpais.com/ El País

El Economista. (2025, 17 de septiembre). México contará con un seguro y cuatro bonos catastróficos en el 2026. https://www.eleconomista.com.mx/ El Economista

FAO. (2025, 1 de octubre). GIEWS Country Brief: Mexico. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. https://www.fao.org/ FAOHome

Mexico News Daily. (2025, 28 de octubre). Power restored to flood-affected communities in central Mexico. https://mexiconewsdaily.com/ Mexico News Daily

OCHA – United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. (2025, 16 de octubre). Mexico: Floods – Flash Update No. 1. https://www.unocha.org/ OCHA

OCHA – United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. (2025, 21 de octubre). Mexico: Floods – Flash Update No. 2. https://www.unocha.org/ OCHA

Reuters. (2025, 13 de octubre). Torrential rains in Mexico leave at least 64 dead and 65 missing. https://www.reuters.com/ Reuters

SNIIM – Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados. (2025). Precios de tortilla por días del mes / año. Secretaría de Economía. https://www.economia-sniim.gob.mx/ economia-sniim.gob.mx+1

The Guardian. (2025, 13–14 de octubre). Mexico floods leave at least 64 dead and 65 missing. https://www.theguardian.com/ The Guardian

World Bank. (2024, 17 de abril). World Bank issues US$420 million in catastrophe bonds for Mexico. https://www.worldbank.org/ World Bank

World-Grain. (2025, 24 de septiembre). Grain imports to remain crucial for Mexico. https://www.world-grain.com/ world-grain.com

Nota del autor. José Rafael Moya Saavedra es periodista y consultor en gestión integral de riesgos, autor de la serie INFRA ROJO – La Línea del Riesgo. Su trabajo combina análisis técnico, narrativas humanas y visión preventiva para fortalecer la resiliencia nacional.

 

 

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