INFRA ROJO
Cuando la alerta púrpura suena… y nadie escucha
Por José Rafael Moya Saavedra (Maestro en Gestión Integral
de Riesgos, Universidad Ducens)
En gestión integral de riesgos,
la alerta púrpura representa el último escalón antes del
desastre: condiciones extremas y de alto impacto inminente. Se activa cuando
las variables meteorológicas —como precipitación, viento o temperatura— superan
umbrales históricos o estadísticos que implican riesgo grave para la vida, la
infraestructura y los servicios esenciales.
En
teoría, esta alerta debería detonar una reacción inmediata y coordinada entre
autoridades, sector privado y ciudadanía. En la práctica, suele quedarse
en un aviso más en el mar de notificaciones que nos llegan cada día.
El caso del 10 de agosto de 2025: la ciudad bajo el agua
Ese domingo, la Ciudad de México
vivió la lluvia más intensa desde que se tienen registros para un solo día de
agosto: hasta 84.5 mm en el Zócalo, rompiendo el récord histórico de
1952. En algunos puntos cayeron 50 mm en solo 20 minutos, saturando el
drenaje y provocando anegamientos excepcionales.
La alerta púrpura se activó, pero
su eco no fue suficiente para prevenir lo que vino después:
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Área/Alcaldía |
Características de la afectación |
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Centro-Norte (Cuauhtémoc, Zócalo) |
84.5 mm; afectaciones severas en el Centro Histórico,
inundaciones en el Zócalo y calles aledañas. |
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Venustiano Carranza |
66 mm en Ciudad Deportiva; saturación del Gran Canal,
afectando 50-75 viviendas. |
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Gustavo A. Madero |
64.75 mm; encharcamientos graves y colapso de drenaje en
San Juan de Aragón. |
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Azcapotzalco |
Numerosos encharcamientos y afectaciones viales. |
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Iztacalco |
Múltiples encharcamientos y afectaciones viales. |
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AICM |
57 mm; operaciones suspendidas por casi 8 horas, afectando
pistas y servicios. |
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Hospitales y vialidades clave |
Inundaciones en hospitales Balbuena, Rubén Leñero,
Gregorio Salas y Materno Infantil La Villa; brotes de agua en Paseo de la
Reforma, Insurgentes, Gran Canal y Circuito Interior. |
En total: 141 encharcamientos reportados y pérdidas
de patrimonio en varias colonias por desbordamientos del Gran Canal.
Una alerta de este nivel no es
una “recomendación preventiva”, es un llamado a la acción
inmediata. Implica:
- Suspensión
o ajuste de actividades en zonas vulnerables.
- Activación
de protocolos empresariales para proteger personal, activos y
operaciones.
- Coordinación
real con autoridades y comunidades para acciones de mitigación y
respuesta.
El problema es que muchas
organizaciones —públicas y privadas— no han integrado la alerta púrpura a
sus procedimientos operativos, o lo hacen de forma parcial, sin simulacros,
capacitación o comunicación efectiva.
Claves para que la alerta púrpura no se quede en papel
- Integrarla
en los planes internos de protección civil y continuidad de
operaciones.
- Definir
umbrales propios de acción, más allá de los criterios generales
oficiales.
- Comunicar
con claridad dentro de la organización y a clientes/proveedores.
- Ejercitar
la respuesta: simulacros bajo condiciones realistas, no montajes
coreografiados.
- Evaluar
post-evento para corregir fallas y reforzar la capacidad de
anticipación.
Colofón
La alerta púrpura no avisa por
capricho. Cada segundo que se pierde entre su activación y la acción cuesta
dinero, patrimonio… y, en ocasiones, vidas.
Convertirla en un protocolo
vivo y no en una notificación ignorada es una responsabilidad compartida.
Porque cuando el cielo se tiñe de púrpura, no hay margen para la improvisación:
solo para la reacción inmediata y planificada.
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