INFRA ROJO
Agua, fuego y
despojo: las tres rutas del desplazamiento en México
Por Jose Rafael Moya Saavedra
En México, el desplazamiento
forzado no es ya un fenómeno aislado: es una herida abierta que se expande en
tres direcciones. El agua arrasa con huracanes, inundaciones y erosión; el
fuego asfixia con calor extremo e incendios; y el despojo desarraiga
con megaproyectos, crimen organizado y robo de tierras. Tres fuerzas distintas,
pero con una consecuencia común: comunidades enteras obligadas a abandonar lo
que han sido por siglos.
La Protección Civil
aparece una y otra vez en la primera línea: albergues improvisados en Tabasco,
brigadas contra incendios en Chihuahua, traslados forzados de familias
indígenas en Chiapas. Pero lo que hoy está en juego va más allá de la atención
de emergencias: exige una Gestión Integral de Riesgos capaz de mirar las
causas profundas.
- Cuando
el agua sube, no basta con evacuar: hay que planear territorios
resilientes y defender costas y selvas.
- Cuando
el fuego avanza, no basta con apagar: hay que gestionar bosques y
suelos para que no se conviertan en combustible.
- Cuando
el despojo arranca pueblos, no basta con dar refugio: hay que proteger
derechos comunitarios y territoriales para que el riesgo social no se
normalice como destino.
El país necesita entender que los
riesgos no solo vienen de la naturaleza. También se fabrican desde
arriba, con decisiones de gobierno, con corrupción, con la mano invisible del
crimen organizado. Agua, fuego y despojo son rostros distintos de un mismo
desafío: la defensa de la vida y el territorio como ejes de la protección
civil.
Hoy, más que nunca, la gestión de
riesgos no puede reducirse a protocolos técnicos. Tiene que ser un acto de
justicia social.
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