miércoles, 3 de septiembre de 2025

 

INFRA ROJO

Crónica: “El oro blanco que divide la tierra”

Por José Rafael Moya Saavedra

         En Bacadéhuachi, Sonora, el polvo del desierto se mezcla con murmullos de promesas. “Aquí está el futuro”, dicen los ingenieros con casco blanco, mientras las familias yaquis observan con desconfianza el ir y venir de camionetas que levantan nubes en los caminos.

No es oro, ni plata. Es litio: el llamado oro blanco, la materia prima de las baterías que mueven al mundo moderno.

Entre la soberanía y la incertidumbre

México lo ha declarado suyo. “El litio es de la nación”, repite el presidente Andrés Manuel López Obrador, evocando la expropiación petrolera de 1938. En Sonora nació LitioMX, la empresa estatal que promete desarrollo y soberanía.

Pero en las comunidades el eco es otro: ¿y el agua? ¿y nuestras tierras?

En Zacatecas, la senadora Amalia García sueña con una “OPEP del litio”, un cartel de países que definan precios y reglas. Los discursos suenan a geopolítica de alto nivel, mientras en los ejidos los campesinos temen perder lo poco que tienen: parcelas, manantiales, montañas que para ellos son memoria y sustento.

La brecha en el territorio

El contraste es brutal:

  • En Beijing, Bruselas y Washington, discuten transición energética y autos eléctricos.
  • En Sonora, un juez auxiliar de la Sierra de San Miguelito redacta oficios urgentes, advirtiendo que las concesiones ponen en riesgo áreas naturales protegidas.

En medio, pueblos originarios —Yaquis, Mayos, Pimas, Wixárikas— reclaman el derecho a ser consultados. Un derecho reconocido en la ley, pero casi nunca respetado en la práctica.

 Riesgos que no aparecen en los discursos

Los minerales estratégicos son el combustible de la era digital y verde. Pero aquí, en las calles polvorientas de Bacadéhuachi, lo estratégico no es el litio: es el agua, el territorio y la sobrevivencia.

  • Gestión de riesgos ambientales: extracción en zonas áridas, presión sobre acuíferos, alteración de ecosistemas frágiles.
  • Protección civil comunitaria: ausencia de planes de contingencia ante accidentes químicos, derrumbes o fugas tóxicas.
  • Seguridad laboral: trabajadores expuestos a polvo metálico, explosivos y químicos sin protocolos sólidos de SST.

En este contexto, la pregunta no es quién controla el litio, sino quién protege a las comunidades, los ecosistemas y a los propios mineros.

El dilema

El oro blanco, dicen los técnicos, traerá riqueza. Pero para muchos ya es sinónimo de amenaza. El futuro llega en camionetas blindadas y discursos presidenciales, mientras los abuelos siguen sembrando maíz en parcelas cada vez más secas.

La pregunta que recorre Sonora y Zacatecas es tan vieja como la minería en México:
¿será esta riqueza bendición o condena?

Infra Rojo recuerda: lo estratégico no es solo el mineral, sino la capacidad de prevenir el riesgo antes de que estalle en desastre.

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