INFRA ROJO
Crónica: “El oro blanco que divide la tierra”
Por José Rafael Moya Saavedra
En Bacadéhuachi, Sonora, el polvo del desierto se mezcla con murmullos de promesas. “Aquí está el futuro”, dicen los ingenieros con casco blanco, mientras las familias yaquis observan con desconfianza el ir y venir de camionetas que levantan nubes en los caminos.
No es oro, ni plata. Es litio:
el llamado oro blanco, la materia prima de las baterías que mueven al mundo
moderno.
Entre la soberanía y la incertidumbre
México lo ha declarado suyo.
“El litio es de la nación”, repite el presidente Andrés Manuel López Obrador,
evocando la expropiación petrolera de 1938. En Sonora nació LitioMX, la
empresa estatal que promete desarrollo y soberanía.
Pero en las comunidades el eco
es otro: ¿y el agua? ¿y nuestras tierras?
En Zacatecas, la senadora
Amalia García sueña con una “OPEP del litio”, un cartel de países que definan
precios y reglas. Los discursos suenan a geopolítica de alto nivel, mientras en
los ejidos los campesinos temen perder lo poco que tienen: parcelas, manantiales,
montañas que para ellos son memoria y sustento.
La brecha en el territorio
El contraste es brutal:
- En
Beijing, Bruselas y Washington, discuten transición energética y
autos eléctricos.
- En
Sonora, un juez auxiliar de la Sierra de San Miguelito redacta
oficios urgentes, advirtiendo que las concesiones ponen en riesgo áreas
naturales protegidas.
En medio, pueblos originarios —Yaquis, Mayos, Pimas,
Wixárikas— reclaman el derecho a ser consultados. Un derecho reconocido en la
ley, pero casi nunca respetado en la práctica.
Riesgos que no aparecen en los discursos
Los minerales estratégicos son
el combustible de la era digital y verde. Pero aquí, en las calles polvorientas
de Bacadéhuachi, lo estratégico no es el litio: es el agua, el territorio y
la sobrevivencia.
- Gestión
de riesgos ambientales: extracción en zonas
áridas, presión sobre acuíferos, alteración de ecosistemas frágiles.
- Protección
civil comunitaria: ausencia de planes de contingencia
ante accidentes químicos, derrumbes o fugas tóxicas.
- Seguridad
laboral: trabajadores expuestos a polvo metálico,
explosivos y químicos sin protocolos sólidos de SST.
En este contexto, la pregunta
no es quién controla el litio, sino quién protege a las comunidades, los
ecosistemas y a los propios mineros.
El dilema
El oro blanco, dicen los
técnicos, traerá riqueza. Pero para muchos ya es sinónimo de amenaza. El futuro
llega en camionetas blindadas y discursos presidenciales, mientras los abuelos
siguen sembrando maíz en parcelas cada vez más secas.
La pregunta que recorre Sonora y Zacatecas es tan vieja
como la minería en México:
¿será esta riqueza bendición o condena?
Infra Rojo recuerda: lo
estratégico no es solo el mineral, sino la capacidad de prevenir el riesgo
antes de que estalle en desastre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario