INFRA ROJO
La ciudad partida III: los rostros de la gentrificación
en México
Por José Rafael Moya Saavedra
La gentrificación no se mide solo
en cifras de plusvalía. Se mide en vidas rotas, en familias desplazadas, en
redes sociales que se deshacen. El “Pollo de la CDMX” arrancó carcajadas en
redes, pero detrás de ese trazo está una ciudad partida: de un lado, las
colonias “cool”; del otro, los desalojados que sobreviven en la banqueta.
Caso emblemático: República de Cuba 11
El 28 de agosto de 2025, en el
Centro Histórico, 19 familias fueron desalojadas sin aviso previo. La puerta
del edificio fue soldada, sus pertenencias arrojadas a la calle, sus vidas
reducidas a campamentos improvisados bajo lonas.
Silvia Medina, más de 70 años, lo resumió así:
"Parece que estoy en situación de calle. Ahora mi hogar son unas
sillas cubiertas bajo una lona."
El operativo obedecía a un
litigio entre particulares, pero todos lo reconocieron como parte de la presión
inmobiliaria que devora el Centro.
Testimonios que duelen
- Argenis,
joven expulsado de una colonia céntrica, ahora vive en Coacalco: "La
ciudad nos corre, ya no podemos vivir aquí". La mudanza no
solo fue económica: perdió la cercanía con su familia y amigos, sus redes
de apoyo.
- Rufina,
mujer indígena de 70 años desalojada en Zapata 68: símbolo de resistencia
barrial aplastada por jueces y desarrolladores. Su historia muestra la
convergencia entre autoridades y privados en la expulsión de habitantes
originales.
- Maricela
Jasso, exvecina de Roma Norte: "Ya no existe el barrio que
había ni los vecinos que estaban, lo embellecieron para extranjeros".
Su familia tuvo que abandonar la capital por rentas inalcanzables.
- Colectivos
antigentrificación (Juárez, Condesa, Del Valle, Xoco): denuncian que
los nómadas digitales y turistas han desplazado a jóvenes y familias
mexicanas hacia periferias cada vez más lejanas. "El
desplazamiento hacia las periferias afecta a los jóvenes, al alejarlos
hasta dos horas de sus centros de estudio, trabajo y cultura."
Los otros rostros en México
- Roma,
Condesa, Juárez, Escandón, Xoco (CDMX): rentas imposibles, Airbnbs
disfrazados de vivienda compartida, megaproyectos como Mitikah.
- Santa
María la Ribera (CDMX): convivencia tensa entre cafeterías de moda y
vivienda social.
- San
Miguel de Allende: extranjeros comprando casas coloniales a precios de
oro.
- Oaxaca:
galerías y Airbnbs desplazando a vecinos históricos del centro.
- Guadalajara:
Americana y Chapultepec convertidas en escaparates inmobiliarios.
- Tulum,
Playa del Carmen y Cancún: megaproyectos turísticos y el Tren Maya
disparando la plusvalía hasta 400%, con familias locales expulsadas hacia
la periferia.
El papel del Estado: entre el discurso y la plusvalía
- CDMX:
Clara Brugada lanzó en 2025 el Bando 1 con 14 acciones pioneras
(rentas justas, regulación de Airbnb, defensoría de inquilinos). Pero la
sombra de megaproyectos previos —como Mitikah— demuestra que el gobierno
también ha sido facilitador.
- Cancún:
el Tren Maya multiplicó el valor de la tierra y atrajo especulación
masiva. Aunque el discurso oficial habla de desarrollo, en la práctica
desplaza comunidades enteras sin una política robusta de vivienda
asequible.
El discurso es de protección,
pero las acciones muchas veces funcionan como palanca de la especulación.
Colofón
La gentrificación en México ya
tiene rostro y voz: el de Argenis, Rufina, Maricela y los desalojados de
República de Cuba 11.
Lo que está en juego no es solo
el precio de la renta, sino el derecho a la ciudad. El Estado insiste en
que no respalda la gentrificación, pero sus decisiones —cambios de uso de
suelo, megaproyectos, inversión selectiva— dicen otra cosa.
La pregunta es clara:
¿el gobierno es árbitro que protege a los suyos o socio incómodo del negocio
inmobiliario
No hay comentarios.:
Publicar un comentario