INFRA ROJO
La ciudad partida II: el Estado entre el discurso y la
plusvalía
Por José Rafael Moya Saavedra (Maestro en Gestión
Integral de Riesgos, Universidad Ducens)
La gentrificación suele
presentarse como un fenómeno del mercado: inmobiliarias, plataformas digitales,
turistas e inversionistas. Pero hay un actor incómodo en la ecuación: el
gobierno. Oficialmente se declara en contra, pero sus decisiones —cambios de uso
de suelo, megaproyectos, inversión selectiva— la aceleran o la frenan.
Inversión diferenciada
En las zonas gentrificadas (Roma,
Condesa, Polanco, San Pedro, Cancún zona hotelera, etc.), la inversión pública
suele llegar más rápido y con mayor calidad:
- Renovación
de calles y banquetas.
- Instalación
de ciclovías y cámaras de seguridad.
- Mejores
servicios de alumbrado, recolección de basura y transporte.
¿Por qué? Porque
son corredores estratégicos para el turismo, la inversión extranjera y la
plusvalía inmobiliaria.
Zonas invisibilizadas
Mientras tanto, en colonias periféricas y asentamientos
populares, el rezago es evidente:
- Calles
sin pavimento o sin drenaje.
- Transporte
público inseguro y saturado.
- Infraestructura
básica insuficiente (escuelas, hospitales, áreas verdes).
Aquí, la atención suele ser
reactiva (después de un deslave, una inundación, un sismo), no preventiva ni
equitativa.
El sesgo del mercado
Aunque la gentrificación es
detonada por intereses privados (inmobiliarias, Airbnb, corredores
gastronómicos), el Estado refuerza el proceso con permisos, licencias y
megaproyectos.
CDMX: políticas pioneras, pero tensiones vivas
- Clara
Brugada lanzó en 2025 el Bando 1 y un plan maestro con 14 acciones:
regulación de Airbnb, defensoría de inquilinos, rentas justas.
- El
discurso es claro: proteger a los habitantes originales de Condesa, Roma,
Doctores.
- Reconocimiento
internacional: se habla de políticas pioneras en América Latina.
- Crítica
vecinal: aunque el discurso es de protección, megaproyectos como Mitikah o
remodelaciones urbanas previas facilitaron desplazamiento.
Cancún: turismo, Tren Maya y ausencia de control
- La
gentrificación no se reconoce como tal, sino como “presión inmobiliaria”
ligada al turismo.
- Barrios
tradicionales (Huayacán, Colosio, Donceles) son absorbidos por el auge de
Airbnb y desarrollos verticales.
- El
Tren Maya disparó la plusvalía hasta en 400% en zonas cercanas a
estaciones, atrayendo especulación y compraventa masiva de tierras.
- El
gobierno invierte en infraestructura, pero sin planes claros de vivienda
asequible, permitiendo que el mercado desplace a familias hacia la
periferia.
Otros ejemplos fuera de la CDMX
- San
Miguel de Allende (Guanajuato): la llegada masiva de residentes
extranjeros y turismo de alto poder adquisitivo ha encarecido el costo de
vida y desplazado a la comunidad local.
- Oaxaca:
el centro histórico vive procesos de gentrificación por la expansión de
Airbnb, restaurantes gourmet y galerías, con residentes enfrentando
escasez de vivienda.
- Guadalajara:
barrios como Americana, Santa Tere y Chapultepec cambiaron su perfil por
desarrollos inmobiliarios, turismo y renta temporal.
- Tulum,
Playa del Carmen y Cancún: la especulación inmobiliaria y el turismo
internacional elevan el valor del suelo, dificultando el acceso a vivienda
para la población local.
Elementos comunes
El proceso suele comenzar con la renovación
urbana, seguido por el arribo de residentes de mayores ingresos,
transformación del comercio local y alza de rentas. Esto obliga a los
habitantes originales a mudarse a zonas periféricas.
Empresas inmobiliarias, inversión
extranjera y gobiernos locales intervienen en la recuperación de espacios
públicos, cambios de uso de suelo y regulación parcial del mercado,
favoreciendo la segregación y el desequilibrio territorial.
El doble discurso
- Los
gobiernos niegan apoyar la gentrificación, pero autorizan cambios de uso
de suelo bajo justificaciones como “reactivar la economía, generar
empleo, mejorar infraestructura”.
- En
la práctica, esto convierte a la inversión pública en palanca de la
privada, mientras el costo social lo pagan los residentes expulsados.
- La
narrativa es contradictoria: condenar la exclusión en el discurso,
permitirla en la práctica.
Colofón
La gentrificación no es solo una
decisión de mercado. Es también resultado de políticas públicas permisivas o
regulatorias. La CDMX ha empezado a legislar contra ella; Cancún sigue atrapada
en la lógica del turismo y la especulación; otras ciudades replican la misma
fractura.
La gran pregunta es: ¿el Estado está dispuesto a
proteger el derecho a la ciudad o seguirá siendo socio incómodo del negocio
inmobiliario?
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