jueves, 4 de septiembre de 2025

 

INFRA ROJO

Pirotecnia en Tultepec: entre la chispa de la tradición y la sombra del riesgo

Por Mtro. José Rafael Moya Saavedra

El 11 de junio de 2025, la zona pirotécnica de La Saucera, en Tultepec, volvió a teñirse de humo y luto. Una chispa accidental desató una cadena de explosiones que alcanzó 14 talleres, dejando dos víctimas mortales —el maestro artesano Alejandro Cortés Urbán y su nieta Alejandra Sinay Cortés Reyes— además de nueve lesionados.

Apenas tres días después, otra explosión en un taller clandestino de Santa Isabel sumó más muertes y evidenció la otra cara de la tradición: la persistencia de prácticas fuera de norma.

 La tradición que duele

Tultepec es sinónimo de pirotecnia. Sus festivales, ferias y artesanos han convertido la pólvora en identidad cultural y sustento económico para miles de familias.
Pero cada año, la misma tradición que ilumina los cielos deja también luto en los hogares. El precio humano es alto: entre 214 personas fallecidas y 856 lesionadas en el Estado de México por accidentes pirotécnicos en los últimos años.

 El costo humano

  • Vidas truncadas: la pérdida de maestros artesanos no solo golpea a las familias, también rompe la cadena de transmisión del conocimiento tradicional.
  • Impacto psicológico: miedo, ansiedad y trauma colectivo tras cada estallido.
  • Efecto económico: talleres destruidos, empleos interrumpidos, familias sin ingresos.
  • Estigmatización: cada tragedia refuerza la imagen negativa de la comunidad, debilitando sus esfuerzos de modernización.

 Riesgos persistentes

El análisis comparativo muestra dos tipos de fallas:

  • San Pablito 2016 (fallas sistémicas):
    Acumulación masiva de pólvora, ausencia de controles efectivos y saturación de un mercado lleno de compradores. El resultado fue una explosión en cadena con 42 muertos y más de 70 heridos.
  • La Saucera 2025 (fallas operativas puntuales):
    Error en la mezcla de compuestos inflamables dentro de un taller, que derivó en una reacción localizada pero letal. La causa principal fue el manejo inadecuado y la capacitación insuficiente, más que la acumulación masiva.

Ambos casos comparten un mismo trasfondo: la supervisión deficiente y el incumplimiento de normas.

 La diferencia entre talleres regulados y clandestinos es clara:

  • Clandestinos: concentran 40.8% de los accidentes. Sin permisos, sin condiciones mínimas, con almacenamiento excesivo y químicos no certificados.
  • Legales: apenas 11.6% de los incidentes, gracias a inspecciones, distancias reglamentarias, capacitación y materiales controlados.

El caso de 2025 demuestra que incluso en zonas autorizadas, el riesgo nunca desaparece; pero en los clandestinos, se multiplica.

🛠 Respuesta y prevención

Tras la explosión, las autoridades implementaron protocolos de emergencia inmediatos: drones' para evaluar daños, acordonamiento del área y traslado rápido de heridos. Sin embargo, la respuesta sigue siendo reactiva más que anticipatoria.

Acciones anunciadas:

  • Inspecciones reforzadas en talleres y puntos de venta.
  • Capacitación obligatoria en manejo seguro de pólvora.
  • Campañas de sensibilización para erradicar la clandestinidad.
  • Coordinación interinstitucional con Sedena, Protección Civil y Guardia Nacional.

 Gestión integral de riesgos

El caso Tultepec permite aplicar los marcos internacionales de seguridad:

  • ISO 31000: identificación de riesgos y medidas de control que aún carecen de sistematización de lecciones aprendidas.
  • Marco de Sendai:
    • Comprender el riesgo: los talleres clandestinos siguen siendo el principal foco.
    • Gobernanza: coordinación institucional mejorada, aunque la inclusión comunitaria es limitada.
    • Inversión en resiliencia: avances en infraestructura, con rezagos sociales.
    • Reconstruir mejor: talleres reconstruidos con mayor seguridad, pero persistencia de malas práctica

Colofón

La tragedia de junio 2025 no es un accidente aislado, sino parte de una historia recurrente.
Cada explosión en Tultepec recuerda lo mismo:

  • La tradición es vital, pero no puede estar por encima de la seguridad.
  • Los talleres clandestinos son el eslabón más débil y más letal.
  • La gestión de riesgos debe dejar de ser respuesta y convertirse en anticipación.

La lección es clara: regularizar, capacitar y fortalecer la resiliencia comunitaria es tan urgente como preservar la tradición pirotécnica.
De lo contrario, cada chispa seguirá siendo un riesgo de luto colectivo.

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