INFRA ROJO
Sí hay dinero… lo que no hay es vergüenza
Por José Rafael Moya Saavedra
El gobierno simula diálogo mientras abandona al campo
El gobierno repite, una y otra vez, que “no hay
recursos suficientes” para apoyar al campo. Que no alcanza para subir
el precio de garantía del maíz. Que hay que “dialogar”, “focalizar”,
“revisar”.
Pero todo ese discurso es una fachada. Un guion armado para ganar tiempo, no
para resolver nada.
En la práctica, el diálogo que
presumen es una escenografía: mesas que no deciden, reuniones sin acuerdos,
funcionarios que escuchan sin comprometerse. El gobierno finge diálogo,
pero no negocia; finge apertura, pero no modifica un solo centímetro de
su postura.
El campo habla. El gobierno solo simula que oye.
La razón es simple: no es un
problema de dinero, sino de prioridades. Y hoy las prioridades del poder
están en cualquier lado… menos en la tierra que alimenta a México.
El campo al borde: producir ya es una apuesta perdida
Los agricultores bloquean carreteras en media República
porque la cuenta ya no da:
- El
gobierno quiere pagar alrededor de 6,050 pesos por tonelada.
- El
costo real exige 7,200 para no sembrar a pérdida.
Fertilizantes por las nubes.
Diésel más caro. Peajes. Inseguridad. Importaciones que hunden el precio del
maíz mexicano. La ecuación es brutal: producir frijol, maíz o sorgo hoy es
un negocio ruinoso.
Aun así, la respuesta oficial es
el mismo mantra gastado: “No hay suficientes recursos.”
Y mientras los productores
esperan soluciones, el gobierno arma mesas de diálogo diseñadas para no
mover nada. Simulan gobernar; administran el desgaste del campo.
El dinero que sí aparece cuando se trata de la clase
política
Para los agricultores no hay
dinero. Pero para los diputados sí apareció, y rápido.
El Presupuesto 2026 aprobó un
aumento de 113,739 pesos anuales por diputado. Con eso, su ingreso neto
llegará a 1,307,224 pesos.
En pleno discurso de austeridad,
la clase política se incrementó su salario, sus prestaciones, su ahorro
solidario y su aguinaldo.
Ellos nunca recortan lo suyo.
Jamás.
Al campo le dicen que tenga
paciencia. Para ellos mismos, el dinero fluye sin resistencia.
El festejo partidista que nunca sufre austeridad
A la incongruencia salarial se
suma el anuncio de la presidenta: una gran concentración en el Zócalo para
celebrar “7 años de la 4T”.
Sin costo oficial, por supuesto. Pero
quienes conocen cómo se organizan estas movilizaciones saben la verdad: millones
de pesos en transporte, escenario, sonido, propaganda, limpieza y
seguridad.
Para celebrar al movimiento que
gobierna, nunca falta un peso. Para salvar al campo mexicano, todo son
pretextos.
El dato que derrumba la narrativa oficial: el apoyo
multimillonario a Cuba
Hay un punto que el gobierno
intenta esconder, pero que rompe toda su argumentación: Entre mayo y agosto de
2025, México envió a Cuba combustibles valuados en más de 3,000 millones de
dólares.
Casi 60 mil millones de pesos.
Eso equivale a:
- El
presupuesto anual completo de varias dependencias federales.
- Multiplicar
por diez los apoyos agrícolas de emergencia.
- Resolver
el conflicto del maíz sin endeudar al país ni un centavo.
Con ese nivel de recursos
enviados a un país extranjero, ¿cómo puede sostener el gobierno que “no hay
dinero” para apoyar a los productores mexicanos?
La respuesta es incómoda, pero
evidente: sí hay dinero, solo que no es para México; es para los aliados
ideológicos del régimen.
La verdad desnuda: austeridad selectiva y prioridades
torcidas
El Presupuesto 2026 movió decenas
de miles de millones de pesos. Hay margen. Hay flexibilidad. Hay capacidad
fiscal.
Lo que no hay es voluntad política.
Las prioridades reales del gobierno están aquí:
- Aumentar
el ingreso de la clase política.
- Financiar
celebraciones partidistas masivas.
- Sostener
a un régimen extranjero con recursos descomunales.
- Ignorar
al campo mientras finge diálogo.
Es una ecuación moralmente indefendible.
El punto final: el gobierno miente
Sí, miente.
Miente cuando dice que no hay dinero.
Miente cuando asegura que está “dialogando”.
Miente cuando promete soluciones que nunca llegan.
El campo ya lo entendió: no es
falta de presupuesto, es falta de respeto. Es la decisión deliberada de
sacrificar a los productores para proteger a la élite política, la propaganda
interna y los compromisos ideológicos en el extranjero.
El presupuesto habla. Y el
presupuesto grita algo brutal:
En México, el dinero sí
existe. Lo que no existe es la voluntad de usarlo donde realmente se necesita.
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