viernes, 5 de diciembre de 2025

 

INFRA ROJO

Cuando el Campo Tiembla, México Entra en Crisis: La Rebelión Silenciosa que el Poder No Quiere Ver

Por Jose Rafael Moya Saavedra

La historia de México avanza con un ritmo desigual, pero tiene un patrón que se repite con la fidelidad implacable de una ley natural: cuando el campo se rompe, todo el país se fractura.
No hay periodo de quiebre —Independencia, Reforma, Porfiriato, Revolución, Cardenismo, 1994— que no tenga su origen en la injusticia rural, el despojo y la incapacidad del poder para escuchar a los que producen la tierra.

Luis González y González (1972) lo expresó con claridad al narrar la vida campesina del México profundo: “Los pueblos resisten hasta que la carga se vuelve insoportable; después, su paciencia se transforma en pólvora”. Esa frase podría haber sido escrita hoy.

Y es que México está viviendo un nuevo ciclo de presión rural, silencioso pero profundo, provocado por precios injustos, una Ley de Aguas regresiva y un mercado dominado por corporativos que imponen condiciones a los productores mientras el Estado observa, administra o consiente.

Lo que hoy ocurre no es coyuntural:
es el preludio de un quiebre histórico que el país ya vio demasiadas veces.

I. El Campo como Umbral de Ruptura: Una Verdad que la Historia Demuestra

La historiografía mexicana es unánime: los grandes movimientos políticos nacen desde abajo, no desde los palacios.

Alan Knight (1986) demostró que la Revolución de 1910 no fue un simple conflicto de élites, sino “una gigantesca rebelión campesina contra el latifundio, la desigualdad y la imposición del poder”.
Friedrich Katz (1990) subrayó que la fuerza insurgente provenía de regiones donde el despojo de tierras era más brutal.

Antes de eso, durante el siglo XIX, los proyectos liberales —modernizadores en teoría— provocaron fenómenos de desposesión que gatillaron múltiples levantamientos indígenas y campesinos (Meyer, 1991).

Y en el Porfiriato, el crecimiento del latifundio creó un orden tan injusto que la violencia era inevitable (Semo, 1989).

No fueron estallidos arbitrarios: fueron respuestas acumuladas a la ruptura de los equilibrios rurales.

Zapata lo resumió con la claridad moral que solo da la tierra: “La tierra es de quien la trabaja” (citado en Katz, 1990).

II. El Nuevo Ciclo de Despojo: Tierra, Agua y Precio Justo

La crisis actual replica, con nuevos lenguajes, los viejos mecanismos de injusticia.

1. El precio del maíz: producir pérdida, sembrar ruina

Datos recientes del SIAP y FAO (2023) muestran que el costo real de producción supera el precio por tonelada que pagan los grandes compradores.

Esto configura un oligopsonio, donde pocos compradores dominan el mercado, como lo ha documentado la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE, 2022).
El productor queda atrapado: produce pérdida y vende derrota.

Gruma y Minsa aseguran cumplir las reglas del mercado, pero como señala la CEPAL (2021), la concentración agroindustrial es un factor estructural que distorsiona la formación de precios.

El campesino, disperso; el comprador, organizado; el Estado, ambiguo. La ecuación reproduce el viejo conflicto: una estructura diseñada para que el pequeño pierda.

2. La nueva Ley General de Aguas: el despojo jurídico

La prohibición de transmitir concesiones entre particulares —aprobada en Diputados en 2025— rompe un principio básico de seguridad patrimonial.

Investigadores del COLMEX (2023) advirtieron que esta medida reduce el valor productivo de la tierra, vuelve inciertas las herencias y abre la puerta a reasignaciones discrecionales de Conagua.

Más grave aún: la obligación de contar con “infraestructura sustentable” favorece a quienes pueden pagarla —grandes agroindustrias— y excluye a pequeños y medianos productores.

El despojo ya no llega con rifles: llega con leyes.

3. Un Estado que juega en dos mesas

La COFECE (2022) y diversos estudios del CIDE muestran que el gobierno mantiene un diálogo estructural con la agroindustria, pero la interlocución con el campesino solo aparece bajo presión de bloqueos, marchas o crisis políticas.

Se negocia con corporativos; se administra a los productores.

Ese doble estándar —estructural, histórico— es el combustible que siempre ha encendido la protesta rural.

III. Cuando los Líderes Locales Despiertan, el País Cambia

Jan de Vos (1997) demostró que los movimientos campesinos solo se vuelven imparables cuando sus líderes locales articulan agravios concretos: tierra perdida, agua negada, precio injusto.
No se necesita una teoría: basta un hartazgo acumulado.

Hoy ese liderazgo territorial vuelve a tomar forma.
Son los comisariados, los ejidatarios organizados, los tractoristas en convoy, los productores del Bajío, Sonora, Sinaloa, Chihuahua.

Y las organizaciones nacionales —aunque debilitadas— comienzan a conectar estos focos de indignación.

La historia demuestra que cuando esa articulación se consolida, el Estado pierde margen de maniobra.
Lo dijo Knight (1986): “la fuerza de una rebelión campesina radica en su extensión territorial y la erosión simultánea de múltiples órdenes locales.”

Eso está ocurriendo ahora.

IV. Continuidad Trágica: Viejos Conflictos con Nuevas Máscaras

Lo que vemos hoy es la reedición de un conflicto centenario:

  • Antes, el latifundista; hoy, el corporativo agroindustrial.
  • Antes, el despojo directo; hoy, la ley de aguas, los precios injustos, la captura regulatoria.
  • Antes, la hacienda; hoy, el mercado controlado.
  • Antes, el cacique; hoy, el oligopsonio.

Pero la lógica no cambia: cuando el campo no puede sostenerse, ninguna política pública resiste.

La FAO (2022) lo dice con claridad: “La estabilidad de un país depende de la viabilidad económica y social de su sector rural.”

México está tocando ese límite.

COLOFON: El Campo Ya Habló. La Historia Está a Punto de Repetirse.

El campo mexicano está enviando el mismo mensaje que envió en 1810, 1854, 1910, 1934 y 1994:
“Con estas reglas no podemos vivir.”

Cuando el campesinado deja de creer en las instituciones, la gobernabilidad se vuelve frágil.
Cuando el Estado privilegia a corporativos sobre productores, avanza hacia el conflicto.

Cuando la tierra, el agua y el precio se vuelven injustos, la historia se activa.

No es cuestión de ideología: es cuestión de experiencia histórica. Los datos, la academia y los hechos lo confirman.

·       Y hoy la tierra tiembla.

·       El campo se mueve.

·       El Estado no escucha.

La pregunta no es si habrá consecuencias. La pregunta es cuándo, y con qué intensidad, la rebelión silenciosa del campo volverá a redefinir a México.

Porque desde hace dos siglos, una verdad permanece intacta: cuando el campo dice basta, México cambia.

Y hoy, el campo está diciendo basta.

 

Nota final

Esperemos que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación no caiga en la tentación de ser la chispa este 6 de diciembre.

La responsabilidad histórica exige prudencia: cuando el campo está al borde, cualquier decisión apresurada, cualquier gesto de soberbia o cualquier medida que profundice el malestar puede encender un conflicto que México ya no está en condiciones de absorber.

La historia enseña que los gobiernos que ignoran la tensión rural terminan abriendo puertas que luego no pueden cerrar.


Referencias (formato APA)

Bonfil Batalla, G. (1987). México profundo: Una civilización negada. SEP.

CEPAL. (2021). Estructura de mercados agroalimentarios y desigualdad rural en América Latina. Naciones Unidas.

COLMEX. (2023). Impactos jurídicos y socioeconómicos de la transmisión de concesiones de agua en zonas agrícolas. Centro de Estudios Demográficos y Urbanos.

COFECE. (2022). Estudio de competencia en la cadena de valor del maíz y la tortilla. Comisión Federal de Competencia Económica.

De Vos, J. (1997). La paz de Dios y del Rey. FCE.

FAO. (2022). Perspectivas del sector agrícola en México. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

González y González, L. (1972). Pueblo en vilo: Microhistoria de San José de Gracia. FCE.

Katz, F. (1990). La guerra secreta en México. ERA.

Knight, A. (1986). The Mexican Revolution. Cambridge University Press.

Meyer, J. (1991). La Cristiada. Siglo XXI.

Semo, E. (1989). Historia del capitalismo en México. ERA.

SIAP-SADER. (2023). Costos de producción agrícola en México. Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

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