INFRA ROJO
Cuando el Campo Tiembla, México Entra en Crisis: La
Rebelión Silenciosa que el Poder No Quiere Ver
Por Jose Rafael Moya Saavedra
La historia de México avanza con
un ritmo desigual, pero tiene un patrón que se repite con la fidelidad
implacable de una ley natural: cuando el campo se rompe, todo el país se
fractura.
No hay periodo de quiebre —Independencia, Reforma, Porfiriato, Revolución,
Cardenismo, 1994— que no tenga su origen en la injusticia rural, el despojo y
la incapacidad del poder para escuchar a los que producen la tierra.
Luis González y González (1972)
lo expresó con claridad al narrar la vida campesina del México profundo: “Los
pueblos resisten hasta que la carga se vuelve insoportable; después, su
paciencia se transforma en pólvora”. Esa frase podría haber sido
escrita hoy.
Y es que México está viviendo
un nuevo ciclo de presión rural, silencioso pero profundo, provocado por
precios injustos, una Ley de Aguas regresiva y un mercado dominado por
corporativos que imponen condiciones a los productores mientras el Estado
observa, administra o consiente.
Lo que hoy ocurre no es
coyuntural:
es el preludio de un quiebre histórico que el país ya vio demasiadas veces.
I. El Campo como Umbral de Ruptura: Una Verdad que la
Historia Demuestra
La historiografía mexicana es
unánime: los grandes movimientos políticos nacen desde abajo, no desde los
palacios.
Alan Knight (1986) demostró que
la Revolución de 1910 no fue un simple conflicto de élites, sino “una
gigantesca rebelión campesina contra el latifundio, la desigualdad y la
imposición del poder”.
Friedrich Katz (1990) subrayó que la fuerza insurgente provenía de
regiones donde el despojo de tierras era más brutal.
Antes de eso, durante el siglo
XIX, los proyectos liberales —modernizadores en teoría— provocaron fenómenos de
desposesión que gatillaron múltiples levantamientos indígenas y campesinos
(Meyer, 1991).
Y en el Porfiriato, el
crecimiento del latifundio creó un orden tan injusto que la violencia era
inevitable (Semo, 1989).
No fueron estallidos arbitrarios:
fueron respuestas acumuladas a la ruptura de los equilibrios rurales.
Zapata lo resumió con la claridad
moral que solo da la tierra: “La tierra es de quien la trabaja”
(citado en Katz, 1990).
II. El Nuevo Ciclo de Despojo: Tierra, Agua y Precio
Justo
La crisis actual replica, con
nuevos lenguajes, los viejos mecanismos de injusticia.
1. El precio del maíz:
producir pérdida, sembrar ruina
Datos recientes del SIAP y FAO
(2023) muestran que el costo real de producción supera el precio por
tonelada que pagan los grandes compradores.
Esto configura un oligopsonio,
donde pocos compradores dominan el mercado, como lo ha documentado la Comisión
Federal de Competencia Económica (COFECE, 2022).
El productor queda atrapado: produce pérdida y vende derrota.
Gruma y Minsa aseguran cumplir
las reglas del mercado, pero como señala la CEPAL (2021), la concentración
agroindustrial es un factor estructural que distorsiona la formación de precios.
El
campesino, disperso; el comprador, organizado; el Estado, ambiguo.
La ecuación reproduce el viejo conflicto: una estructura diseñada para que
el pequeño pierda.
2. La nueva Ley General de
Aguas: el despojo jurídico
La prohibición de transmitir
concesiones entre particulares —aprobada en Diputados en 2025— rompe un
principio básico de seguridad patrimonial.
Investigadores del COLMEX (2023)
advirtieron que esta medida reduce el valor productivo de la tierra,
vuelve inciertas las herencias y abre la puerta a reasignaciones discrecionales
de Conagua.
Más grave aún: la obligación de
contar con “infraestructura sustentable” favorece a quienes pueden pagarla
—grandes agroindustrias— y excluye a pequeños y medianos productores.
El despojo ya no llega con
rifles: llega con leyes.
3. Un Estado que juega en dos
mesas
La COFECE (2022) y diversos
estudios del CIDE muestran que el gobierno mantiene un diálogo estructural con
la agroindustria, pero la interlocución con el campesino solo aparece bajo
presión de bloqueos, marchas o crisis políticas.
Se negocia con corporativos; se
administra a los productores.
Ese doble estándar —estructural,
histórico— es el combustible que siempre ha encendido la protesta rural.
III. Cuando los Líderes
Locales Despiertan, el País Cambia
Jan de Vos (1997) demostró que
los movimientos campesinos solo se vuelven imparables cuando sus líderes
locales articulan agravios concretos: tierra perdida, agua negada, precio
injusto.
No se necesita una teoría: basta un hartazgo acumulado.
Hoy ese liderazgo territorial
vuelve a tomar forma.
Son los comisariados, los ejidatarios organizados, los tractoristas en convoy,
los productores del Bajío, Sonora, Sinaloa, Chihuahua.
Y las organizaciones nacionales
—aunque debilitadas— comienzan a conectar estos focos de indignación.
La historia demuestra que cuando
esa articulación se consolida, el Estado pierde margen de maniobra.
Lo dijo Knight (1986): “la fuerza de una rebelión campesina radica en su
extensión territorial y la erosión simultánea de múltiples órdenes locales.”
Eso está ocurriendo ahora.
IV. Continuidad Trágica: Viejos Conflictos con Nuevas
Máscaras
Lo que vemos hoy es la reedición
de un conflicto centenario:
- Antes,
el latifundista; hoy, el corporativo agroindustrial.
- Antes,
el despojo directo; hoy, la ley de aguas, los precios injustos, la captura
regulatoria.
- Antes,
la hacienda; hoy, el mercado controlado.
- Antes,
el cacique; hoy, el oligopsonio.
Pero la lógica no cambia: cuando
el campo no puede sostenerse, ninguna política pública resiste.
La FAO (2022) lo dice con
claridad: “La estabilidad de un país depende de la viabilidad económica y
social de su sector rural.”
México está tocando ese límite.
COLOFON: El Campo Ya Habló. La Historia Está a Punto de
Repetirse.
El campo mexicano está enviando
el mismo mensaje que envió en 1810, 1854, 1910, 1934 y 1994:
“Con estas reglas no podemos vivir.”
Cuando el campesinado deja de
creer en las instituciones, la gobernabilidad se vuelve frágil.
Cuando el Estado privilegia a corporativos sobre productores, avanza hacia el
conflicto.
Cuando la tierra, el agua y el
precio se vuelven injustos, la historia se activa.
No es cuestión de ideología: es
cuestión de experiencia histórica. Los datos, la academia y los hechos lo
confirman.
· Y
hoy la tierra tiembla.
· El
campo se mueve.
· El
Estado no escucha.
La pregunta no es si habrá
consecuencias. La pregunta es cuándo, y con qué intensidad, la rebelión
silenciosa del campo volverá a redefinir a México.
Porque desde hace dos siglos, una
verdad permanece intacta: cuando el campo dice basta, México cambia.
Y hoy, el campo está diciendo
basta.
Nota final
Esperemos que el gobierno de
la llamada Cuarta Transformación no caiga en la tentación de ser la chispa este
6 de diciembre.
La responsabilidad histórica
exige prudencia: cuando el campo está al borde, cualquier decisión apresurada,
cualquier gesto de soberbia o cualquier medida que profundice el malestar puede
encender un conflicto que México ya no está en condiciones de absorber.
La historia enseña que los
gobiernos que ignoran la tensión rural terminan abriendo puertas que luego no
pueden cerrar.
Referencias (formato APA)
Bonfil Batalla, G. (1987). México
profundo: Una civilización negada. SEP.
CEPAL. (2021). Estructura
de mercados agroalimentarios y desigualdad rural en América Latina.
Naciones Unidas.
COLMEX. (2023). Impactos
jurídicos y socioeconómicos de la transmisión de concesiones de agua en zonas
agrícolas. Centro de Estudios Demográficos y Urbanos.
COFECE. (2022). Estudio de
competencia en la cadena de valor del maíz y la tortilla. Comisión Federal
de Competencia Económica.
De Vos, J. (1997). La paz de
Dios y del Rey. FCE.
FAO. (2022). Perspectivas del
sector agrícola en México. Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura.
González y González, L. (1972). Pueblo
en vilo: Microhistoria de San José de Gracia. FCE.
Katz, F. (1990). La guerra
secreta en México. ERA.
Knight, A. (1986). The Mexican Revolution. Cambridge University Press.
Meyer, J. (1991). La Cristiada.
Siglo XXI.
Semo, E. (1989). Historia del
capitalismo en México. ERA.
SIAP-SADER. (2023). Costos de
producción agrícola en México. Secretaría de Agricultura y Desarrollo
Rural.
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