viernes, 16 de enero de 2026

 


INFRA ROJO – LA CIUDAD QUE ARDE PARTE VI (Final)

Gobernar el riesgo o administrar el humo

Por José Rafael Moya Saavedra

Después de Taxqueña, Zamora 75 y el mapa del riesgo cotidiano, la pregunta ya no es qué pasó, ni siquiera dónde puede volver a pasar.

La pregunta es otra: ¿qué decide hacer la ciudad con el mapa que ya conoce?

La Ciudad de México no vive a ciegas. Registra, archiva y actualiza datos sobre fugas de gas, explosiones, cortocircuitos e incendios en vivienda. Tiene atlas, estadísticas de bomberos, reportes de protección civil y padrones de miles de unidades habitacionales y edificios de alta densidad donde una falla doméstica puede escalar a emergencia estructural en minutos.

El riesgo no es invisible. Lo invisible es la decisión de intervenirlo antes.

Administrar el humo

Hoy, el modelo dominante es claro. Se repite con precisión casi ritual:

suena la sirena,
se acordona la zona,
llegan bomberos,
se evacúa,
se controla la emergencia,
se informa que “no hubo víctimas”
y el ciclo se cierra con un “evento controlado”.

Ese modelo funciona después.  Y mide su eficacia por tiempos de respuesta, columnas de humo contenidas y ciclos informativos acotados.

Administrar el humo significa gobernar el riesgo como si fuera inevitable: asumir que la tarea del Estado empieza cuando el edificio ya arde o estalla, no cuando las condiciones que lo hacen posible se acumulan durante años sin corrección.

Mientras tanto, las bases de datos cuentan otra historia: decenas de miles de fugas de gas atendidas, cientos de explosiones, miles de cortos e incendios en vivienda, más de once mil unidades habitacionales y múltiples torres donde gas, electricidad y densidad conviven sin intervención sistemática.

La ciudad administra bien la emergencia. Lo que no gobierna es el riesgo que la produce.

Gobernar el riesgo: qué implicaría en concreto

Gobernar el riesgo no es un cambio de discurso, sino de prioridades. Implica aceptar que el gas, la electricidad y la arquitectura de la ciudad son campos de política pública, no asuntos privados ni accidentes fortuitos.

Implica, como mínimo, mover el eje de acción hacia medidas estructurales:

Campo

Medida mínima

Qué cambia frente al modelo actual

Instalaciones de gas en vivienda

Programa plurianual de sustitución de instalaciones de gas LP en unidades habitacionales y edificios antiguos, con metas anuales y apoyos escalonados.

Deja de depender de recomendaciones y traslada el foco a corregir físicamente las tuberías y tanques que hoy producen explosiones como Taxqueña.

Redes eléctricas en edificios

Inspecciones periódicas obligatorias de instalaciones eléctricas en multifamiliares y torres, con dictámenes públicos y plazos de corrección.

Reduce de forma sistemática la probabilidad de incendios por cortos como Zamora 75, en lugar de atenderlos uno por uno.

Datos y transparencia

Base pública integrada y georreferenciada de fugas, explosiones, cortos e incendios por colonia y tipo de inmueble.

Convierte estadísticas dispersas en herramienta de priorización, vigilancia social y presión pública.

Regulación y cumplimiento

Obligación normativa de planes de emergencia, brigadas básicas y registros de mantenimiento en unidades y edificios de alta densidad.

Saca la gestión del riesgo del terreno de la buena voluntad y la convierte en requisito para habitar.

Presupuesto y prioridades

Recursos etiquetados para reconversión e inspección, con metas explícitas de reducción de siniestros.

Desplaza el gasto de la administración del humo hacia la reducción medible del riesgo.

            La ley y el propio Marco de Sendai obligan a fijar metas claras de reducción del riesgo y de las pérdidas esperadas.
            La ciudad, en la práctica, solo mide cuántos eventos logra controlar, no cuántos deja de producir.

¿Quién decide entre una cosa y la otra?

Esta disyuntiva no es técnica. Es política.

Administrar el humo es más barato en el corto plazo, menos conflictivo con desarrolladores, gaseras, administraciones de condominios y presupuestos ya comprometidos. Permite mostrar eficacia sin tocar intereses estructurales.

Gobernar el riesgo implica asumir costos: reorientar recursos, imponer inspecciones incómodas,
hacer visibles mapas que generan exigencias, y reconocer que cada edificio no intervenido es una decisión activa.

La corresponsabilidad existe, pero no es simétrica.

Los hogares pueden cerrar llaves y evitar sobrecargas, pero sin decisiones fuertes sobre infraestructura, regulación y datos, la carga del riesgo se desplaza siempre hacia abajo.

El cierre inevitable

La Ciudad de México ya no puede decir que no sabía. Después de Taxqueña, Zamora 75 y miles de incendios y explosiones registrados año tras año, la disyuntiva está planteada con claridad incómoda:

o se gobierna el riesgo, o se sigue administrando el humo.

Vivir sobre un mapa que el gobierno ya conoce tiene un costo político profundo: una ciudad que aprende que su seguridad cotidiana es negociable y que su edificio puede convertirse mañana en otro “caso lamentable” sin que nadie pierda realmente nada.

Aquí termina la serie Infra Rojo.
No con una alarma, sino con una decisión pendiente.

Porque el próximo estallido o incendio no será una sorpresa. Será, otra vez, una omisión documentada.

Bibliografía

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Gobierno de la Ciudad de México. (2024). Incendios en la Ciudad de México: reportes y atención de emergencias 2019–2024. Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.

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InfoCDMX. (2022). Unidades habitacionales y programas de atención social en la Ciudad de México. Instituto de Transparencia de la Ciudad de México.

Animal Político. (2026, 9 de enero). Explosión por fuga de gas en Paseos de Taxqueña deja edificios inhabitables y decenas de evacuados.

Excélsior. (2026, 10 de enero). Incendio en edificio de la colonia Condesa provoca evacuación masiva en Zamora 75.

N+. (2024). Fugas de gas y explosiones en la CDMX: una emergencia recurrente.

Congreso de los Estados Unidos Mexicanos. (2012). Ley General de Protección Civil. Diario Oficial de la Federación.

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United Nations Office for Disaster Risk Reduction (UNDRR). (2015). Sendai Framework for Disaster Risk Reduction 2015–2030. United Nations.

UNDRR. (2017). Words into Action: National Disaster Risk Assessment. United Nations.

Lavell, A. (2003). La gestión local del riesgo: nociones y precisiones. CEPAL / PNUD.

Maskrey, A. (2011). Revisiting community-based disaster risk management. Environmental Hazards, 10(1), 42–52.

Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). (2022). Accidentes relacionados con gas LP en México. Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Wisner, B., Blaikie, P., Cannon, T., & Davis, I. (2004). At Risk: Natural hazards, people’s vulnerability and disasters (2nd ed.). Routledge.

La información que sostiene esta serie no proviene de conjeturas, sino de registros oficiales, marcos legales vigentes y estándares internacionales que la ciudad conoce. Lo que está en disputa no es el diagnóstico, sino la decisión de intervenirlo.

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