sábado, 21 de febrero de 2026

 


INFRA ROJO |Serie:  Calor extremo 2026 (4)

La temporada que dejó de ser excepción

INFRA ROJO · Entrega 4

DÓNDE | Los lugares donde el calor pega primero

 Por Jose Rafael Moya Saavedra

En la Ciudad de México el calor no se reparte parejo. Tiene dirección, tiene altura, tiene clase social.

Mientras en algunas colonias el calor se mitiga con árboles, sombra y espacios cerrados, en otras se acumula sin escape. Basta cruzar una avenida, subir o bajar unos metros, para sentir la diferencia. El riesgo térmico tiene mapa, aunque casi nadie lo mire así.

En el oriente de la ciudad —Iztapalapa, parte de Gustavo A. Madero, Nezahualcóyotl— el sol cae sobre calles con poco arbolado, superficies duras y viviendas que guardan calor. Las casas de lámina o concreto sin ventilación se convierten en hornos. Aquí el calor no termina cuando se mete el sol.

En el centro histórico y las zonas de alta densidad, el problema es otro: edificios antiguos que concentran calor, banquetas saturadas, tráfico constante. El asfalto no descansa. El aire no corre. El cuerpo tampoco. El riesgo se camufla entre turistas, vendedores y oficinistas que siguen moviéndose como si nada.

En los corredores viales —Periférico, Insurgentes, Circuito Interior— el calor se mezcla con contaminación. No es solo temperatura: es sensación térmica, gases, ozono, ruido, estrés. Aquí el riesgo no es quedarse quieto, es tener que cruzar todos los días.

Y luego están las periferias altas y los bordes verdes de la ciudad.

Ajusco, Chichinautzin, Milpa Alta, Desierto de los Leones. Zonas que todavía refrescan por la mañana, pero que en temporada seca se vuelven frágiles. La vegetación pierde humedad. El suelo se vuelve combustible. Un incendio ahí no se queda ahí. El humo baja, se mete en la cuenca, entra a los pulmones de la ciudad.

El calor viaja.

Por eso la Zona Metropolitana del Valle de México es una sola historia. Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Chalco, Texcoco: cada municipio siente el calor de forma distinta, pero lo comparte. La cuenca no reconoce límites administrativos. El aire tampoco.

Hay colonias con margen de adaptación: árboles, parques, edificios con ventilación, acceso a agua, horarios flexibles.

Y hay otras que viven en exposición constante: calor, transporte largo, trabajo al aire libre, viviendas precarias.

Ahí el riesgo no es meteorológico. Es social.

Marzo 2026 llega cuando estas diferencias ya están marcadas. No las crea, las acentúa. Lo que antes era incomodidad se vuelve desgaste. Lo que antes se toleraba se vuelve peligroso.

Infra Rojo pone el foco aquí porque el “dónde” define casi todo:

  • dónde se enferma primero la gente,
  • dónde se disparan las contingencias,
  • dónde se queman los cerros,
  • dónde el calor deja de ser anécdota y se vuelve rutina hostil.

 

 

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