INFRA ROJO |Serie:
Calor extremo 2026 (4)
La temporada que dejó de ser excepción
INFRA ROJO · Entrega 4
DÓNDE | Los lugares donde el calor pega primero
En la Ciudad de México el calor no
se reparte parejo. Tiene dirección, tiene altura, tiene clase social.
Mientras en algunas colonias el
calor se mitiga con árboles, sombra y espacios cerrados, en otras se acumula
sin escape. Basta cruzar una avenida, subir o bajar unos metros, para sentir la
diferencia. El riesgo térmico tiene mapa, aunque casi nadie lo mire así.
En el oriente de la ciudad
—Iztapalapa, parte de Gustavo A. Madero, Nezahualcóyotl— el sol cae sobre
calles con poco arbolado, superficies duras y viviendas que guardan calor. Las
casas de lámina o concreto sin ventilación se convierten en hornos. Aquí el
calor no termina cuando se mete el sol.
En el centro histórico y las
zonas de alta densidad, el problema es otro: edificios antiguos que concentran
calor, banquetas saturadas, tráfico constante. El asfalto no descansa. El aire
no corre. El cuerpo tampoco. El riesgo se camufla entre turistas, vendedores y
oficinistas que siguen moviéndose como si nada.
En los corredores viales
—Periférico, Insurgentes, Circuito Interior— el calor se mezcla con
contaminación. No es solo temperatura: es sensación térmica, gases,
ozono, ruido, estrés. Aquí el riesgo no es quedarse quieto, es tener que
cruzar todos los días.
Y luego están las periferias altas y los bordes verdes de la
ciudad.
Ajusco, Chichinautzin, Milpa
Alta, Desierto de los Leones. Zonas que todavía refrescan por la mañana, pero
que en temporada seca se vuelven frágiles. La vegetación pierde humedad. El
suelo se vuelve combustible. Un incendio ahí no se queda ahí. El humo baja, se
mete en la cuenca, entra a los pulmones de la ciudad.
El calor viaja.
Por eso la Zona Metropolitana del
Valle de México es una sola historia. Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla,
Ecatepec, Chalco, Texcoco: cada municipio siente el calor de forma distinta,
pero lo comparte. La cuenca no reconoce límites administrativos. El aire
tampoco.
Hay colonias con margen de
adaptación: árboles, parques, edificios con ventilación, acceso a agua,
horarios flexibles.
Y hay otras que viven en exposición
constante: calor, transporte largo, trabajo al aire libre, viviendas
precarias.
Ahí el riesgo no es meteorológico. Es social.
Marzo 2026 llega cuando estas
diferencias ya están marcadas. No las crea, las acentúa. Lo que antes
era incomodidad se vuelve desgaste. Lo que antes se toleraba se vuelve
peligroso.
Infra Rojo pone el foco aquí porque el “dónde” define
casi todo:
- dónde
se enferma primero la gente,
- dónde
se disparan las contingencias,
- dónde
se queman los cerros,
- dónde
el calor deja de ser anécdota y se vuelve rutina hostil.
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