lunes, 9 de marzo de 2026

 


INFRA ROJO

San Antonio Abad: cuando la demolición también se vuelve riesgo

Por Jose Rafael Moya Saavedra

La Ciudad de México vive sobre edificios que esperan una decisión.

Algunos esperan refuerzo.
Otros demolición.
Muchos simplemente esperan.

De acuerdo con datos del Instituto para la Seguridad de las Construcciones, más de mil 300 edificios en la capital tienen dictamen de riesgo estructural alto o de colapso. Un análisis publicado por Polls.mx / Research Land muestra que la mayor concentración se encuentra en las alcaldías centrales de la ciudad, encabezadas por Cuauhtémoc, Iztapalapa y Benito Juárez.

Eso significa que lo ocurrido no puede entenderse solo como un accidente de obra, sino como una señal de cómo la ciudad administra, posterga y finalmente enfrenta su riesgo estructural acumulado durante décadas

Las ciudades no solo se derrumban durante los sismos.

A veces colapsan durante la reconstrucción.

El derrumbe del edificio en proceso de demolición en Calzada de San Antonio Abad, a unos metros de la estación del Metro del mismo nombre, no es únicamente un accidente de obra. Es un recordatorio incómodo de algo que la Ciudad de México conoce bien pero rara vez enfrenta de manera sistemática: el riesgo estructural no desaparece cuando comienza la intervención.

El inmueble, ubicado en San Antonio Abad 130, colonia Tránsito, alcaldía Cuauhtémoc, acumulaba daños desde los sismos de 1985 y 2017 y había sido catalogado como de alto riesgo. Tras años de deterioro y decisiones postergadas, finalmente se encontraba en proceso de demolición.

Paradójicamente, fue durante esa fase —la que debía eliminar el peligro— cuando ocurrió el colapso.

Las losas del tercer nivel cedieron y el edificio cayó prácticamente en cadena hacia la vía pública, dejando personas atrapadas, lesionados y obligando a evacuar a decenas de vecinos en una de las zonas más transitadas del centro de la ciudad.

Pero el problema no termina en el punto exacto del derrumbe.

El riesgo no termina cuando empieza la obra

En edificios con daños estructurales severos, la demolición no es una actividad rutinaria.

Es una operación de alto riesgo técnico.

Implica cálculos precisos sobre estabilidad residual, secuencias controladas de retiro de losas, apuntalamientos temporales y zonas estrictas de exclusión para trabajadores y terceros. Cuando alguno de estos elementos falla —o se subestima— el edificio puede colapsar de forma no controlada.

Eso es lo que aparentemente ocurrió en San Antonio Abad.

El colapso en cadena sugiere que la capacidad estructural remanente o la secuencia de demolición no fueron evaluadas con suficiente precisión, o que los procedimientos de seguridad en obra no se aplicaron con el rigor que exige un inmueble catalogado como de alto riesgo.

Cuando ese error ocurre en una zona densamente transitada, el riesgo deja de ser solo estructural.

Se vuelve urbano.

Una obra en un entorno crítico

El edificio no estaba en un terreno aislado.

Se encontraba:

  • sobre Calzada de Tlalpan, uno de los ejes viales más importantes de la ciudad
  • a metros de una estación del Metro de alta afluencia
  • rodeado de viviendas y comercios

Eso convierte cualquier intervención estructural en un proyecto de gestión de riesgo urbano, no solo en una obra privada.

Cuando un colapso alcanza la vía pública y obliga a evacuar edificios cercanos, la pregunta ya no es solo qué falló en el predio.

La pregunta es qué tan bien se evaluó el entorno antes de iniciar la intervención.

La ciudad de los edificios pendientes

El caso de San Antonio Abad tampoco es un episodio aislado.

De acuerdo con datos del Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC), en la Ciudad de México existen 1,313 edificios con dictamen de seguridad estructural en riesgo alto o de colapso.

Un análisis publicado por Polls.mx / Research Land, con base en información del ISC, muestra que la mayor concentración de estos inmuebles se ubica en las alcaldías centrales de la ciudad.

Entre las más afectadas se encuentran:

  • Cuauhtémoc: 430 edificios
  • Iztapalapa: 186
  • Benito Juárez: 152
  • Venustiano Carranza: 76
  • Gustavo A. Madero: 74

edificios en cdmx en riesgo:

Pie de imagen

Distribución de edificios con dictamen de seguridad estructural en riesgo alto o de colapso en la Ciudad de México.

Fuente: Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC) / Polls.mx – Research Land, nota de Laura Arreazola, “Más de mil edificios en CDMX en riesgo de colapso” (25 de diciembre de 2025).

El derrumbe de San Antonio Abad ocurre precisamente en la alcaldía con mayor número de inmuebles en esta condición.

Esto significa que la zona donde ocurrió el colapso forma parte del epicentro urbano del riesgo estructural en la capital.

Muchos de estos edificios:

  • arrastran daños acumulados desde los sismos de 1985 o 2017
  • se encuentran en espera de intervención
  • o están en proceso de reforzamiento o demolición

En otras palabras, cientos de inmuebles en la ciudad están hoy en una etapa crítica del ciclo de riesgo.

Justamente la fase donde ocurrió este colapso.

Facilidades administrativas y control técnico

Las autoridades han señalado que el inmueble contaba con permisos y que se otorgaron facilidades administrativas para acelerar su demolición.

Facilitar trámites puede ser necesario cuando se trata de retirar estructuras peligrosas.

Pero en edificios catalogados como de alto riesgo ocurre una paradoja:

mientras más urgente es la intervención, mayor debe ser la supervisión técnica.

Las facilidades administrativas no pueden sustituir:

  • inspecciones estructurales constantes
  • auditorías técnicas independientes
  • control riguroso de empresas contratistas
  • protocolos estrictos de seguridad en obra

En estos casos intervienen el propietario, la empresa contratista, el Director Responsable de Obra y la autoridad que supervisa; si cualquiera de ellos relaja su papel, el riesgo se desplaza de la espera a la obra, pero no desaparece.

Simplemente cambia de fase.

Del abandono…
a la demolición.

Administrar ruinas

La gestión del riesgo estructural en una ciudad sísmica no puede limitarse a dictámenes técnicos o programas de reconstrucción que se prolongan durante décadas.

Porque cuando un edificio dañado permanece años en espera de intervención, lo que realmente ocurre es que la ciudad aprende a convivir con estructuras inestables.

Se administran ruinas.

Y cuando finalmente llega la intervención, el riesgo no siempre desaparece.

A veces se manifiesta de otra manera.

El caso de San Antonio Abad deja una lección clara.

Un inmueble catalogado como de alto riesgo no se vuelve seguro solo por estar en demolición.

Si el ciclo completo de gestión del riesgo —diagnóstico, decisión, proyecto, obra y cierre— no se controla con rigor técnico, la ciudad termina viviendo sobre estructuras que pueden colapsar… incluso cuando se intenta corregirlas.

El desafío para la Ciudad de México es tratar cada demolición y cada reforzamiento como gestión de riesgo urbano, no como una obra privada más en la agenda de construcción.

Porque en una ciudad sísmica, incluso la reconstrucción puede convertirse en desastre si el riesgo se administra… pero no se resuelve.

Infra Rojo

La ciudad revela sus riesgos cuando tiembla.

Pero también cuando intenta reconstruirse.

 

Referencias

  • Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC). Inventario de inmuebles con dictamen de riesgo estructural en la Ciudad de México.
  • Arreazola, Laura. Más de mil edificios en CDMX en riesgo de colapso; Cuauhtémoc e Iztapalapa son las alcaldías más afectadas. Polls.mx / Research Land, 25 de diciembre de 2025.
  • Datos de reconstrucción y padrón de inmuebles dañados por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

 

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