INFRA ROJO
Infraestructura crítica: el talón de Aquiles en
la gestión de riesgos
Por José Rafael Moya Saavedra (Maestro en
Gestión Integral de Riesgos, Universidad Ducens)
Cuando se habla de gestión
integral del riesgo en México, suele pensarse en simulacros, brigadas y alertas
tempranas. Pero hay un punto ciego que, si falla, puede colapsar todo: la infraestructura
crítica.
Se trata de los sistemas,
instalaciones y redes esenciales para que un país funcione: energía eléctrica,
agua potable, transporte, telecomunicaciones, hospitales, puertos, aeropuertos,
presas y centros de datos. Son la columna vertebral de la vida cotidiana… y,
paradójicamente, también su punto más vulnerable.
Amenazas que ya no son hipotéticas
Ciberataques en aumento
En el último año, México ha
experimentado un fuerte incremento de ataques dirigidos contra redes
eléctricas, sistemas de agua, servicios de salud y transporte. En 2024, la
función de detección de incidentes del sistema EMS/SCADA del CENACE
cumplió apenas con el 56 % de los estándares requeridos. La CFE y otros
operadores estratégicos reciben miles de intentos de intrusión cada año,
aprovechando vulnerabilidades de software y una débil cultura de
ciberseguridad.
Fenómenos naturales devastadores
El huracán Otis
(octubre 2024) dejó daños superiores a 15 000 millones de dólares en
infraestructura eléctrica, telecomunicaciones, agua y salud en Guerrero. La
falta de acciones preventivas y de protocolos comunitarios robustos amplificó
el impacto y retrasó la recuperación de servicios esenciales.
Fallas y sabotajes
En julio de 2024, graves
interrupciones en el sistema aeroportuario mostraron que un sabotaje o una
falla técnica en instalaciones estratégicas puede paralizar operaciones
nacionales e internacionales en cuestión de horas.
Factores estructurales que aumentan la
vulnerabilidad
- Centralización
excesiva: la concentración de operaciones en pocas
entidades públicas como CFE o Pemex significa que un solo punto de fallo
puede generar una crisis nacional.
- Desactualización
tecnológica: buena parte de la infraestructura opera
con sistemas obsoletos, sin la inversión necesaria en software seguro,
hardware moderno y redundancias.
- Escasez
de especialistas: México carece de suficiente personal
capacitado en ciberseguridad y gestión de riesgos críticos.
- Baja
inversión preventiva: el gasto en mantenimiento y
actualización suele postergarse hasta después de un fallo, perpetuando el
ciclo de vulnerabilidad.
Retos clave en la protección de infraestructura
crítica
- Evaluar
vulnerabilidades integrales: no solo frente a
riesgos naturales, también ante amenazas tecnológicas, cibernéticas y
sociales.
- Mantener
de forma preventiva y no reactiva: sustituir la cultura de
“arreglar cuando se rompe” por la de “evitar que falle”.
- Coordinar
entre sectores: energía, transporte, salud y seguridad
no pueden planificar de forma aislada.
- Blindaje
físico y digital: proteger instalaciones contra fenómenos
físicos y ataques cibernéticos de forma simultánea.
El espejo internacional y la oportunidad
mexicana
Estándares como ISO 22301
(continuidad del negocio) y el Marco de Sendai destacan que proteger la
infraestructura crítica es proteger a la sociedad. Japón y Chile han invertido
en sistemas redundantes que garantizan continuidad aun en crisis.
México tiene diagnósticos
técnicos, normativas y casos aislados exitosos, como el reforzamiento
antisísmico de hospitales en Oaxaca o la modernización de presas en Sonora. Sin
embargo, la regulación nacional —sobre todo en el sector energético— sigue rezagada,
y la cooperación entre sectores público, privado y sociedad civil aún es débil.
Integrar tecnologías como inteligencia artificial y big data en la protección
de activos críticos sería un salto cualitativo urgente.
Colofón
La infraestructura crítica es el corazón y las arterias del país. Si se dañan,
todo el cuerpo social se paraliza. Blindarlas no es un lujo: es la garantía de
que, cuando llegue la emergencia —sea huracán, ciberataque o sabotaje—, México
no colapse junto con sus puentes, cables, redes y servidores.
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