viernes, 10 de octubre de 2025

 

INFRA ROJO # 3 — La línea del riesgo

“Inundados sin paraguas fiscal: del FONDEN a la discrecionalidad”

Por Rafael Moya / Serie Infra Rojo – La Línea del Riesgo

Las lluvias de esta semana dejaron un nuevo mapa del desastre en México. Veracruz, Puebla y San Luis Potosí registraron desbordamientos, deslaves y comunidades aisladas. Más de veinte personas perdieron la vida, miles quedaron sin hogar, y la respuesta institucional volvió a demostrar su fragilidad. No se trata solo de un temporal: es el resultado de una política pública que renunció a su paraguas financiero. Desde que el FONDEN desapareció como fideicomiso, el país opera sin reservas, sin rapidez y sin rumbo.

I. La tormenta y el vacío

La naturaleza no da tregua. En apenas cuatro días, los remanentes de un sistema tropical causaron inundaciones severas en Veracruz, Puebla, San Luis Potosí, Hidalgo y Querétaro, dejando al menos 22 personas fallecidas y decenas de miles de damnificados.

Las escenas se repiten: casas colapsadas, carreteras fracturadas, escuelas cerradas y una maquinaria burocrática que se activa con lentitud.

No es que falten manos, sino mecanismos. En 2021, el Fideicomiso del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) fue extinguido junto con más de un centenar de fondos públicos. En su lugar se creó un esquema mixto que, en el papel, suena moderno; en la práctica, se ha vuelto ineficiente.

II. El sustituto: un programa sin paraguas

Hoy, la atención a desastres depende del Programa para el Fondo de Desastres Naturales, una partida administrada directamente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y registrada en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

No existe fideicomiso, ni reserva multianual: cada año, la Cámara de Diputados decide cuánto se asigna y en qué se puede gastar.

Para 2025, el programa cuenta con 18,677 millones de pesos, más 237 millones para prevención a través del FOPREDEN.

En caso de desastres mayores, se activan un seguro catastrófico nacional por hasta 5,000 millones de pesos y un bono catastrófico internacional de 595 millones de dólares, respaldado por el Banco Mundial y Artemis Reinsurance.

En teoría, esto asegura una cobertura escalonada. En la práctica, los recursos se liberan con lentitud, condicionados a dictámenes, censos y comprobaciones administrativas. Donde antes existía un fideicomiso con autonomía y capacidad de reacción inmediata, hoy hay un laberinto de oficios y dependencias.

III. El FONDEN: una cuenta estratégica

El FONDEN no era una caja chica, sino un instrumento financiero de Estado. Su diseño —reconocido por organismos como el Banco Mundial y la OCDE— permitía reservar recursos multianuales, contratar seguros, emitir bonos y ejecutar pagos inmediatos para reconstrucción.
        Era una cuenta estratégica, es decir, una reserva fuera del ciclo presupuestario ordinario, destinada a garantizar la continuidad del Estado ante contingencias.

De 2013 a 2020, el FONDEN ejerció entre 25 y 30 mil millones de pesos anuales, acumulando hasta 33 mil millones en 2020, cifra que habría rondado los 36 mil millones en 2023 de haberse mantenido .

Su estructura permitía transferencias rápidas a estados y municipios, pagos directos a contratistas y auditorías ex post con trazabilidad pública.

Hoy, esa previsión se perdió. El presupuesto actual no se acumula ni garantiza continuidad. Los estados deben esperar autorizaciones y comprobaciones de Hacienda y la SSPC antes de recibir apoyo. En términos de gestión de riesgos, eso equivale a enfrentar tormentas sin paraguas fiscal.

IV. La paradoja del retroceso

Paradójicamente, México pasó de ser referente internacional en financiamiento de desastres a depender otra vez del presupuesto corriente.
Los resultados son visibles:

  • Menor rapidez: las declaratorias y validaciones demoran la llegada de ayuda.
  • Menor cobertura: los montos anuales no alcanzan la capacidad acumulada del fideicomiso.
  • Mayor discrecionalidad: los recursos se concentran en dependencias federales sin mecanismos de rendición inmediatos.
  • Mayor vulnerabilidad fiscal: el país enfrenta más fenómenos extremos con menos colchón financiero.

Como advierte México Evalúa, “la eliminación del FONDEN no fue eficiencia: fue desprotección. México regresó al pasado, a una época de vulnerabilidad” .

V. La línea conservadora: volver a la prudencia

Reinstalar un instrumento estratégico no significa volver al pasado, sino recuperar una práctica fiscal prudente y responsable.

Un país con más de 7 mil km de litorales y una geografía sísmica necesita una reserva previsible, multianual y auditada.
        La política de improvisación anual es tan frágil como un muro de lodo.

Lo conservador, en este contexto, es reconstruir lo que funcionaba:

  1. Un fondo fiduciario nacional con autonomía técnica y fiscal.
  2. Aportaciones obligatorias (≥ 0.4 % del gasto programable).
  3. Auditoría continua y tableros públicos de desembolsos.
  4. Desembolso exprés a través de cuentas certificadas y verificadores técnicos.
  5. Prevención con presupuesto real, no con sobras.

El FONDEN era —y podría volver a ser— una política de Estado, no un botín político.
        La resiliencia financiera es una forma de soberanía: garantiza que un país no dependa de la voluntad del momento para salvar a su gente.

COLOFÓN

México se inunda no solo por exceso de lluvia, sino por déficit de planeación. Las comunidades anegadas en Veracruz, Puebla y San Luis Potosí son el espejo de un país que sustituyó previsión por improvisación.

La naturaleza no espera licitaciones ni dictámenes; el agua no entiende de trámites.
Mientras no se recupere el principio de reserva y anticipación, cada temporal nos seguirá pasando la factura con lodo, pérdidas y dolor.

Fuentes y referencias

  1. Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Nota informativa sobre el Programa para el Fondo de Desastres Naturales, 2024.
  2. SINAPROC, Programa N001. Atención a Desastres Naturales 2025, Gobierno de México.
  3. Banco Mundial, Mexico Catastrophe Bond 2024, Washington D.C., 2024.
  4. El Economista, “México renueva seguro catastrófico por 5 000 mdp y bono por 595 mdd”, junio 2025.
  5. El Universal, “Presupuesto 2025: recursos dispersos e insuficientes para desastres”, octubre 2024.
  6. México Evalúa, Fondo contra desastres: una política más que viaja al pasado, 2023.
  7. Números de Erario, “Tormenta fiscal: sin FONDEN ni ingresos”, noviembre 2023.
  8. AP News, “Aumentan a 22 los muertos por lluvias en México”, 10 octubre 2025.
  9. Reuters, “Al menos 21 muertos por fuertes lluvias en México”, 10 octubre 2025.
  10. El País, “Lluvias en México dejan al menos 22 fallecidos en cinco estados”, 10 octubre 2025.

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