miércoles, 11 de febrero de 2026

 


"INFRA ROJO | Cuando el simulacro deja de serlo".

Antes, durante y después "Si el sismo del 18 de febrero ocurre¡¡¡"

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Antes

La familia López vio el anuncio en el celular una semana antes:
“18 de febrero, 11:00 horas. Simulacro por sismo. Magnitud 7.2. Epicentro en Oaxaca.”

Lo comentaron en la cena, sin mucha ceremonia.
—“Hay que bajar”, dijo alguien.
—“Sí, como siempre”, respondió otro.

Nadie habló de rutas.
Nadie revisó la mochila que nunca existió.
El mueble alto seguía sin anclaje.
El tanque de gas no se revisó.
El punto de reunión era una idea vaga: “nos vemos afuera”.

No fue mala fe. Fue algo más peligroso: costumbre.

La costumbre de creer que saber salir es lo mismo que estar preparado.
La costumbre de pensar que el simulacro es el fin, no el medio.

Durante

A las 11:00 en punto, sonó la alerta.
En el celular.
En la calle.
En la cabeza.

Los López hicieron lo que habían hecho otras veces: tomaron llaves, cerraron puertas, bajaron las escaleras. El cronómetro corría. Todo parecía ordenado.

Pero entonces ocurrió lo que nadie quiere imaginar y todos deberían considerar:
el movimiento empezó de verdad.

Primero leve.
Luego más fuerte.

Ya no era simulacro.

El padre dudó:
—“¿Seguimos bajando?”
La madre miró a los niños, uno llorando, otro paralizado.
El vecino gritó algo contradictorio.
El edificio crujió.

No hubo plan.
Solo instinto.

Hicieron lo que pudieron.
No lo que habían ensayado.

Después

El temblor terminó.

Los López estaban vivos.
Pero no estaban preparados.

No sabían dónde encontrarse.
El celular de uno no tenía señal.
La mochila no existía.
El niño necesitaba un medicamento que estaba dentro del departamento.
La madre no sabía a quién avisar.
El padre no sabía si el edificio era seguro.

A su alrededor, la escena se repetía:
personas sentadas en el piso,
llamadas que no entraban,
miradas buscando autoridad,
preguntas sin respuesta.

El simulacro había servido para salir.
Pero no para sobrevivir.

Y ahí, entre el polvo y el silencio incómodo, apareció la verdad que nadie anuncia en conferencias de prensa:

El riesgo no se gestiona cuando suena la alerta.
Se gestiona mucho antes.

Epílogo Infra Rojo

Al día siguiente, los comunicados dirán que el simulacro fue un éxito.
Que la evacuación fue ordenada.
Que los tiempos mejoraron.

Los reportes celebrarán tiempos de evacuación, no la ausencia de protocolos familiares ni de planes para población dependiente.

De los niños sin plan.
De los adultos mayores sin apoyo.
De las mochilas inexistentes.
De la supervivencia improvisada.

… Porque eso no luce en el informe.
Pero eso es lo que define quién vive mejor cuando el simulacro deja de serlo.
Cuando el ejercicio se vuelve real, la diferencia no es el tiempo... es la preparación.

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